En diálogo con RCC Radio, Jacobo compartió este viernes su experiencia dentro de la Fundación REMAR, organización que desde hace décadas trabaja en Paraguay brindando ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente a quienes buscan rehabilitarse de las drogas.
El entrevistado contó que justamente el día de la conversación cumplía seis meses dentro de la fundación, a la que ingresó el 6 de septiembre pasado. No es su primer contacto con la organización, pero sí una nueva oportunidad para reconstruir su vida. “Conozco la obra y no conozco otro lugar que pueda recibirte así, con los brazos abiertos, sin cobrarte un ingreso y con la simple idea de ayudarte”, expresó.
UNA VIDA DESORDENADA Y LA BÚSQUEDA DE PAZ
Jacobo relató que llegó a REMAR luego de atravesar una etapa de vida “muy desordenada”. Según explicó, necesitaba detenerse y encontrar un espacio de tranquilidad para reencontrarse consigo mismo y con Dios. “Necesitaba tiempo de paz, tiempo de intimidad con el Señor. Aquí se predica mucho la Palabra y uno aprende mucho”, señaló.
Hoy asegura sentirse agradecido y con un nuevo propósito: ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares a las que él vivió. “Estoy con un corazón contento de poder ayudar a otros que están en la misma situación en la que yo estuve”, afirmó.
APRENDER OFICIOS Y RECONSTRUIR HÁBITOS
Durante estos seis meses, Jacobo no solo ha trabajado en su recuperación personal, sino que también ha aprendido distintos oficios dentro de la fundación.
Entre las actividades que realiza mencionó trabajos de albañilería, lavandería, carpintería y herrería, además de colaborar en el Mercado de Abasto, donde recogen donaciones de frutas, verduras y alimentos que luego son distribuidos a las diferentes granjas de REMAR. “Son cosas que jamás pensé que iba a hacer en mi vida”, dijo.
También destacó la labor social que la organización desarrolla en cárceles y comunidades vulnerables, experiencia que —según explicó— le permitió comprender mejor la realidad de muchas personas que viven en situaciones límite.
MÁS DE 20 AÑOS DE LUCHA CONTRA LAS DROGAS
Jacobo admitió que su historia con las adicciones se extendió por más de dos décadas, principalmente con el consumo de crack, conocido popularmente como “chespi”. Describió esa experiencia como devastadora.
“Es la peor porquería que llegó al Paraguay. Es una droga que te consume muy rápido y nunca es suficiente para el adicto”, afirmó. Según relató, el consumo lo llevó a deteriorar su vida personal y afectar profundamente a su familia.
EL ESTIGMA Y EL AISLAMIENTO
Uno de los aspectos más dolorosos para quienes atraviesan la adicción es el rechazo social. Jacobo comparó esa experiencia con lo que ocurría en tiempos bíblicos con los leprosos.
“Es como la lepra: todos se alejan, nadie quiere saber nada de vos”, expresó. En ese sentido, pidió a la sociedad más comprensión y menos estigmatización hacia quienes luchan contra las drogas.
FE Y TRABAJO COMO PILARES DE LA RECUPERACIÓN
Para Jacobo, la recuperación no depende únicamente de la fuerza de voluntad. Asegura que la fe fue fundamental en su proceso. “He probado de todo: psicología, libros de autoayuda, apoyo de familiares. Pero aquí encontré el antídoto espiritual que me da fortaleza para cambiar”, explicó.
Actualmente afirma sentirse fortalecido física y espiritualmente, y destaca que la terapia ocupacional —trabajar y mantenerse activo— es clave para evitar recaídas. “Cuando uno se queda sin hacer nada, la mente empieza a maquinar. Trabajar ayuda mucho”, sostuvo.
UN MENSAJE PARA LAS FAMILIAS Y LA SOCIEDAD
Jacobo también dejó un mensaje para quienes tienen familiares o vecinos atrapados en las drogas. A su criterio, la ayuda debe combinar amor, firmeza y apoyo espiritual. “No es bueno darle dinero a un adicto, porque muchas veces eso termina alimentando el vicio. Hay que ayudar, pero con amor firme”, señaló.
Finalmente, el entrevistado expresó su profundo agradecimiento a los responsables de la fundación y a quienes dedican su tiempo a ayudar a personas que muchas veces son rechazadas por la sociedad. “Acá hay gente que entrega su vida para amar a personas que nadie ama. Lo que la fundación hizo conmigo, yo quiero devolverlo ayudando a otros”, concluyó.
