Mottesi desafía a los evangélicos a asumir el liderazgo del Paraguay: «No debe asustarnos nunca más la política»

El evangelista y conferencista internacional, doctor Alberto Mottesi, lanzó un fuerte desafío este viernes a los cristianos evangélicos del Paraguay: dejar de mirar la política desde lejos, perder el temor a involucrarse en la vida pública y asumir la responsabilidad de contribuir a la conducción del país, con los principios y valores de la Palabra de Dios.

Dr. Alberto Mottesi.

El mensaje fue pronunciado este viernes durante la Cuarta Edición del Desayuno Nacional de Oración, llevado a cabo en Centro de Convenciones del Paseo la Galería, donde Mottesi convocó a la Iglesia evangélica a asumir un compromiso más activo con el futuro de la nación, no solamente desde la predicación del Evangelio, sino también desde los espacios de decisión y el servicio público.

«No debe asustarnos nunca más la política. La política simplemente es el arte de administrar una nación, Dios se lo encomendó a sus hijos, pero neciamente cedimos este privilegio a otras manos. Tenemos que recuperar la responsabilidad de dirigir al país», expresó de manera contundente.

Durante su exposición, el reconocido predicador tomó como referencia el capítulo 6 del libro de Isaías, particularmente el pasaje que relata la visión del profeta cuando murió el rey Usías. Explicó que aquel acontecimiento representó un momento de profunda incertidumbre para Judá, ante la desaparición de un gobernante que había impulsado el desarrollo económico, militar y nacional.

En medio de aquella crisis, Isaías levantó la mirada hacia Dios y lo contempló sentado en un trono alto y sublime. Para Mottesi, este pasaje contiene una enseñanza fundamental para los cristianos: cuando las circunstancias de una nación generan incertidumbre, la Iglesia debe buscar a Dios, humillarse ante Él y asumir su responsabilidad espiritual y social.

«Nuestra tarea no es política, aunque siempre hay connotaciones políticas. Nuestra tarea es profundamente espiritual», señaló, al recordar la promesa bíblica de 2 Crónicas 7:14: «Si se humillare mi pueblo, (…) yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra».

El evangelista enfatizó que la sanidad de una nación no se limita al crecimiento de las iglesias o al fortalecimiento de los ministerios, sino que comprende todas las dimensiones de la sociedad: la política, la economía, la justicia, la educación, la familia y las comunicaciones.

En ese sentido, convocó a los cristianos paraguayos a convertir este momento en una oportunidad de intercesión nacional, extendiendo la invitación a todos los habitantes del país, independientemente de su afiliación religiosa.

«¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?», recordó Mottesi, al evocar el llamado de Dios a Isaías y su respuesta: «Heme aquí, envíame a mí». Sostuvo que Paraguay necesita hombres y mujeres dispuestos a responder de la misma manera, movidos por el amor a Dios y a su patria.

PREPARAR CRISTIANOS PARA EL SERVICIO PÚBLICO

Uno de los momentos más contundentes de su mensaje estuvo dirigido a los líderes pastorales y a las iglesias. Mottesi sostuvo que la misión cristiana no puede limitarse a preparar a las personas para la salvación eterna, sino que también debe formar ciudadanos capaces de servir a Dios desde los diferentes ámbitos de la sociedad.

«Muchachos, no solo hay que predicar para salvar las almas eternamente, somos responsables de administrar este mundo. Llegó la hora de preparar a los hijos de la Iglesia para que sirvan a Dios en el servicio público», exhortó.

Asimismo, instó a formar nuevas generaciones de profesionales, líderes y dirigentes cristianos que estén preparados para asumir responsabilidades en las instituciones del Estado y en la conducción nacional.

«Prepara a los hijos de tu ministerio para que un día sirvan a Dios con la Constitución del Paraguay en sus manos, pero con la Biblia en la mente y en el corazón», manifestó.

Mottesi también advirtió sobre el riesgo de que oportunistas se aprovechen de los espacios políticos y recordó que la corrupción y las mentiras no deben convertirse en argumentos para que los cristianos permanezcan al margen de la vida pública.

Su mensaje concluyó con una proclama de fe y compromiso patriótico: «¡Que viva Jesucristo, que viva el Paraguay y que Cristo viva en cada detalle de la República del Paraguay, para gloria del Señor!».

El desafío planteado en el Desayuno Nacional de Oración deja un mensaje directo a las iglesias evangélicas: la fe no debe quedarse dentro de los templos. Los cristianos también están llamados a prepararse, participar y asumir responsabilidades en la construcción del presente y el futuro del Paraguay.

 

Salir de la versión móvil