Más de 100 años sembrando fe y transformando vidas: el aporte de las iglesias evangélicas al Paraguay

Educación, salud, asistencia social, producción, rehabilitación y acompañamiento espiritual forman parte de la contribución histórica de las iglesias evangélicas al desarrollo nacional. Juan Cruz Cellammare, presidente de la Alianza Evangélica Latina, destacó que gran parte de esta labor se ha sostenido durante más de un siglo con recursos propios y la generosidad de miles de familias creyentes, sin depender mayoritariamente de fondos del Estado. También anunció la Ley N.º 7726, que instituye el último domingo de octubre como Día Nacional de la Iglesia Evangélica en Paraguay.

Las iglesias evangélicas han dejado una huella profunda en la historia social y espiritual del Paraguay. Durante más de 100 años, su presencia no se ha limitado a la predicación del Evangelio y la formación de comunidades de fe, sino que se ha extendido a la educación, la salud, la producción, la asistencia a los sectores vulnerables y el acompañamiento de personas que atraviesan situaciones difíciles.

Este aporte histórico fue puesto de relieve por Juan Cruz Cellammare, presidente de la Asociación Evangélica Latina, durante su discurso en el Desayuno Nacional de Oración por el Paraguay, realizado este viernes en el Centro de Convenciones del Paseo La Galería.

 

Ante representantes de distintos sectores de la sociedad, Cellammare presentó una síntesis del trabajo que las congregaciones, organizaciones e instituciones evangélicas vienen desarrollando a lo largo de generaciones, muchas veces de manera silenciosa y con escaso reconocimiento público.

«La Iglesia está presente donde duele», fue una de las expresiones más significativas de su intervención, con la que resumió el compromiso de miles de cristianos que trabajan diariamente para llevar esperanza, contención y oportunidades a quienes más lo necesitan.

EDUCACIÓN: SEMBRANDO CONOCIMIENTO Y OPORTUNIDADES

Uno de los principales aportes históricos de las iglesias evangélicas ha sido su compromiso con la educación.

Cellammare recordó que la labor de las congregaciones permitió la creación de escuelas, colegios, institutos y universidades, contribuyendo a ampliar las oportunidades educativas en diferentes puntos del territorio nacional.

Destacó también las becas financiadas mediante la generosidad de los propios creyentes, que han permitido a miles de estudiantes acceder a una formación académica y construir un futuro mejor.

En comunidades donde el analfabetismo representaba una barrera para el desarrollo, las organizaciones evangélicas también impulsaron iniciativas de alfabetización, demostrando que la evangelización y la educación pueden caminar juntas en beneficio de la sociedad.

SALUD: PIONEROS EN ATENCIÓN Y SERVICIO A LAS COMUNIDADES

En el ámbito sanitario, el titular de la Asociación Evangélica Latina resaltó el papel de los hospitales y clínicas evangélicas, a los que identificó como instituciones pioneras en la medicina paraguaya.

A esta trayectoria se suman las jornadas médicas, las campañas de prevención y las acciones de atención en barrios y comunidades indígenas, donde muchas familias encuentran asistencia y acompañamiento.

La presencia evangélica en salud, según destacó, no se limita a la infraestructura médica, sino que también comprende una vocación de servicio y atención a las personas, especialmente a aquellas que enfrentan mayores dificultades para acceder a los servicios sanitarios.

CAPELLANÍAS: ACOMPAÑAMIENTO EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES

Otro de los ámbitos destacados fue el trabajo de las capellanías, mediante las cuales las iglesias evangélicas brindan asistencia espiritual y humana en hospitales, penitenciarías, dependencias de la Policía Nacional, Fuerzas Armadas y empresas.

Se trata de una presencia que busca acompañar a las personas en circunstancias particularmente difíciles: una enfermedad, una crisis familiar, la privación de libertad, las exigencias del servicio militar o policial y los desafíos de la vida laboral.

«Acompañando a cada persona en su hora más difícil», expresó Cellammare al describir esta misión.

PRODUCCIÓN Y DESARROLLO: FE, TRABAJO Y HONESTIDAD

El discurso también puso en valor la contribución de empresarios, productores y cooperativistas evangélicos al desarrollo económico nacional.

Cellammare señaló que miles de personas vinculadas a estos sectores fundamentan su trabajo en principios de fe, esfuerzo, honestidad y unidad, contribuyendo a transformar tierras difíciles en espacios de producción, generación de alimentos y oportunidades.

De esta manera, destacó que la influencia de las iglesias evangélicas también se manifiesta en el ámbito económico, mediante el trabajo de personas y organizaciones que aportan al crecimiento del Paraguay.

UNA IGLESIA PRESENTE FRENTE AL HAMBRE, LAS ADICCIONES Y EL ABANDONO

Uno de los pasajes más emotivos de su exposición estuvo dedicado a la asistencia social y al trabajo con las poblaciones más vulnerables.

«Y estamos donde duele, la Iglesia está presente», afirmó, antes de enumerar algunas de las principales acciones solidarias impulsadas por las organizaciones cristianas.

Entre ellas mencionó:

– Contra el hambre: cientos de comedores que brindan alimentos a personas y familias necesitadas.

– Contra las adicciones: centros de rehabilitación que trabajan para recuperar vidas y devolver esperanza.

– Frente a la violencia y el abuso: asistencia y contención a las víctimas, además de acciones para restaurar hogares.

– Ante el suicidio y la depresión: iniciativas de prevención en escuelas y colegios.

– Contra el abandono: hogares destinados a niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

– Frente al delito: programas de transformación y acompañamiento espiritual dentro de las penitenciarías.

Estas iniciativas reflejan una dimensión fundamental del trabajo evangélico: llegar hasta donde existen necesidades humanas concretas, ofreciendo no solamente ayuda material, sino también acompañamiento, contención y oportunidades de reconstruir proyectos de vida.

UNA OBRA SOSTENIDA POR LA GENEROSIDAD DE LOS CREYENTES

Cellammare hizo especial énfasis en un aspecto que consideró fundamental para dimensionar la magnitud de esta contribución: el financiamiento de las obras sociales y educativas.

«Casi todo esto se ha sostenido con recursos propios, con la ofrenda de miles de familias paraguayas y en la gran mayoría sin fondos del Estado», subrayó.

La afirmación puso de relieve el compromiso de numerosas congregaciones y familias que, mediante sus aportes voluntarios, sostienen instituciones educativas, centros de atención, comedores, hogares y programas de asistencia.

En ese sentido, expresó su profundo agradecimiento a Dios por todo lo que ha permitido realizar a través de la Iglesia evangélica en el Paraguay.

ORAR POR LA NACIÓN: UN COMPROMISO QUE CONTINÚA

El presidente de la Asociación Evangélica Latina también recordó que, además del trabajo social, educativo y económico, las iglesias han acompañado al país mediante la oración, especialmente en los momentos más difíciles de su historia.

Señaló que los cristianos son personas de diálogo y oración, y que su compromiso con la nación continuará desde la fe y la búsqueda de la paz.

Para respaldar este llamado, citó Jeremías 29:7: «Procurad la paz de la ciudad y rogad por ella a Jehová, porque en su paz tendréis vosotros paz».

«Vamos a seguir orando por nuestra nación», aseguró, reafirmando la disposición de las iglesias evangélicas de interceder por el Paraguay, sus autoridades y todos sus habitantes.

LEY 7726: PARAGUAY INSTITUYE EL DÍA NACIONAL DE LA IGLESIA EVANGÉLICA

Hacia el final de su intervención, Cellammare compartió una noticia de especial significado para la comunidad evangélica: la promulgación de la Ley N.º 7726, que declara el último domingo de octubre de cada año como el Día Nacional de la Iglesia Evangélica en la República del Paraguay.

La normativa, sancionada por el Congreso Nacional y promulgada por el Poder Ejecutivo, reconoce oficialmente esta fecha y establece como finalidad la educación humanitaria y espiritual de las iglesias evangélicas del país.

La institución de esta celebración representa un reconocimiento a la trayectoria y al aporte de las comunidades evangélicas a la sociedad paraguaya, luego de más de un siglo de presencia, servicio y trabajo en diferentes ámbitos de la vida nacional.

MÁS QUE UNA CELEBRACIÓN, UN RECONOCIMIENTO A UNA HISTORIA DE SERVICIO

El mensaje de Cellammare dejó en evidencia que la historia de las iglesias evangélicas en Paraguay no puede medirse únicamente por la cantidad de congregaciones o sus actividades religiosas.

Su contribución también se encuentra en las aulas, los hospitales, los hogares de asistencia, los centros de rehabilitación, las comunidades indígenas, las empresas, las cooperativas y las penitenciarías.

Son generaciones de creyentes que, desde su fe y con recursos mayoritariamente propios, han trabajado para educar, sanar, alimentar, acompañar y transformar vidas.

La promulgación de la Ley N.º 7726 constituye, en ese contexto, un reconocimiento institucional a una trayectoria que ha buscado servir al prójimo y contribuir al bienestar de la nación.

Más de 100 años de fe, servicio y compromiso con el Paraguay: una historia que, como expresó Cellammare, tiene mucho que agradecer a Dios y mucho que seguir aportando al país.

 

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