La comunidad cristiana y numerosas instituciones educativas del Paraguay están de duelo tras la muerte del pastor y evangelista, quien pasó a la presencia del Señor el viernes 28 de agosto, tras sufrir un accidente de tránsito sobre la ruta PY02, en la zona de Eusebio Ayala.

Martín estaba casado con Magali Ávalos, era uno de los pastores de la iglesia La Gracia, y el menor de los hermanos del pastor Juan Cruz Cellammare, presidente de la Alianza Evangélica Latina (AEL) y del Holding de Medios RCC. Pero más allá de su labor pastoral, quienes lo conocieron destacan especialmente su compromiso con los jóvenes y su decisión de convertir su fe en una herramienta para prevenir adicciones, combatir el acoso escolar y transmitir esperanza.
Como coordinador del programa “Salvando Vidas”, recorrió escuelas y colegios de diferentes puntos del Paraguay, compartiendo charlas, capacitaciones y actividades destinadas a fortalecer los valores y acompañar a niños y adolescentes frente a problemáticas que afectan a la sociedad.
Hasta el momento de su muerte, su mensaje había llegado a alrededor de 400.000 personas.
SU ÚLTIMO VIAJE: LLEVAR ESPERANZA AL ESTE
Paradójicamente, Martín regresaba de una de las actividades que mejor representaban su vocación.
En los últimos días había realizado una gira por el Este del país, donde visitó instituciones educativas de Ciudad del Este, Hernandarias, Minga Guazú y Santa Rita, llevando un mensaje de esperanza, prevención y acompañamiento a los estudiantes.
En una entrevista concedida a RCC Radio, había explicado que la meta de esa semana era alcanzar a unos 5.500 alumnos del tercer ciclo y del nivel medio. La agenda comenzó con capacitaciones dirigidas a docentes y aspirantes a la Policía Nacional y posteriormente continuó con encuentros con estudiantes.
Solo durante las dos primeras jornadas, más de 2.500 jóvenes participaron de las actividades, que combinaron espacios de reflexión con presentaciones musicales para abordar temas como el acoso escolar, el abuso y las adicciones.
Su último recorrido dejó así una imagen que resume gran parte de su ministerio: un hombre que, hasta sus últimos días, estuvo cerca de los jóvenes, hablándoles de esperanza y animándolos a elegir un camino diferente.
UNA TRAGEDIA QUE ENLUTA A UN EQUIPO
En el mismo accidente también falleció Sofía Abigail Portillo Olmedo, de 18 años, integrante del equipo que había viajado al Este junto con Martín y otros miembros. Otro integrante del grupo, Luis Florentín, de 74 años, resultó herido y permanece internado en terapia intermedia, según informó el pastor Juan Cruz Cellammare.
La tragedia golpeó profundamente a la familia, a la Iglesia La Gracia y a las organizaciones con las que trabajaba. No obstante, «esta tormenta no va a detener la obra de Dios en el Paraguay», afirmó el pastor Juan Cruz, durante el culto de acción de gracias realizado el domingo último en la iglesia La Gracia.
DOLOR Y SOLIDARIDAD DESDE DISTINTOS PAÍSES
Las muestras de pesar llegaron también desde diferentes países de la región.
La Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú (UNICEP), la Federación Alianza Evangélica Costarricense, la Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) y la Confraternidad Evangélica Ecuatoriana (CEE) expresaron sus condolencias al pastor Juan Cruz, a su familia y al ministerio que compartían.
La Alianza Evangélica Latina, a través de su vicepresidente primero, Jorge Gómez Varela, manifestó su cercanía con los familiares y pidió oración especialmente por la madre de Martín y Juan Cruz, Susana Jorgensen, por su esposa, Magali Ávalos, y por todos sus seres queridos.
También extendió su acompañamiento a la Iglesia La Gracia, donde Martín desarrollaba su labor pastoral.
Desde el Ministerio Evangelístico Jesús Responde también llegaron palabras de consuelo, recordando una de las promesas del Evangelio: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”.
La partida de Martín deja un profundo vacío, pero también una huella difícil de borrar. Miles de jóvenes escucharon su voz, recibieron sus consejos y encontraron en sus palabras un mensaje de esperanza.
Su vida, aunque breve, estuvo marcada por el servicio. Y su último viaje estuvo dedicado precisamente a aquello que había elegido como una misión: salvar vidas, prevenir heridas y recordarles a los jóvenes que siempre existe una razón para seguir adelante.