La iglesia no es un museo de santos, es un hospital abierto para todos

Asunción, 5 de noviembre de 2026. Un llamado a toda persona, sin importar su pasado, a encontrar en la iglesia un lugar de sanidad y cambio. "La iglesia es para los pecadores que buscan un cambio. Es un hospital, y al hospital no van los sanos, van los enfermos", afirmó Juan Cruz Cellammare, presidente de la Alianza Evangélica Latina, al hacer un llamado abierto a toda la sociedad.

La iglesia no es un museo de santos, es un hospital abierto para todos

Un hospital para el alma

A la iglesia puede llegar toda persona que tenga el alma herida: el ladrón, el promiscuo, el adicto, el engañador, el mentiroso, el corrupto, el violento, el que vive con rencor, el que traicionó y el que fue traicionado. También el que se siente fracasado, el que está solo o el que perdió el rumbo. Todos tienen la misma oportunidad de recibir la sanidad del alma.

Así lo enseñó Jesús en el Evangelio de Lucas: «Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento» (Lucas 5:31-32).

Nadie es santo por mérito propio

¿En qué momento se instaló la idea de que la iglesia es solo para los santos? No existe un santo en la tierra por sus propios méritos. La Biblia es clara: «No hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:10).

Cuando le llevaron a Jesús una mujer para condenarla, Él respondió que quien estuviera libre de pecado tirara la primera piedra. Nadie la tiró. Esa verdad nos iguala a todos: todos necesitamos la gracia de Dios. Nadie tiene que arreglar su vida antes de llegar; se llega a la iglesia justamente para que Dios la restaure.

El púlpito no es una tribuna política

Lo que sí ocurrió, en algunas ocasiones, es que los púlpitos se usaron con fines políticos, y eso está mal. El púlpito es para predicar el mensaje de Cristo y restaurar vidas, no para hacer campaña ni para dividir. Cuando la iglesia pierde ese foco, deja de ser hospital y aleja a quienes más la necesitan.

Una invitación abierta

La convocatoria es para toda la ciudadanía: vengan todos a la iglesia. No importa de dónde vengan ni lo que hayan hecho. El hospital está abierto para todos, y hay esperanza para cada vida.

El llamado se extiende también a los pastores de todo el país: que inviten a todas las personas a sus iglesias, para que escuchen el Evangelio y puedan recibir oración. Que oren por todos, sin importar quiénes sean, de dónde vengan o qué piensen. Y que nunca se dejen usar con fines político-partidarios, porque el púlpito pertenece al Evangelio y no a una campaña.

Salir de la versión móvil