Fue policía encubierto durante 29 años y al mismo tiempo ejercía como pastor

Mientras participaba en operaciones contra el crimen, también guiaba a personas en la fe. Hoy continúa su labor ayudando a familias en situación de vulnerabilidad.

Fue policía encubierto durante 29 años y al mismo tiempo ejercía como pastor

Durante 29 años, Dale Sutherland llevó una vida poco común. Mientras trabajaba como agente encubierto en operaciones contra el narcotráfico, también dedicaba su tiempo a servir como pastor, combinando su labor en las calles con el compromiso de compartir el mensaje del Evangelio.

Conocido como «El Pastor Encubierto», Sutherland desarrolló una carrera marcada por un fuerte contraste,  detener a personas involucradas en el crimen y, al mismo tiempo, buscar que encontraran una nueva oportunidad a través de la fe.

Según ha contado en entrevistas, su interés por convertirse en policía surgió mientras estudiaba en el seminario bíblico. En ese entonces trabajaba como guardia de seguridad y comenzó a relacionarse con agentes del orden, quienes despertaron su curiosidad por esa profesión.

«Sentía el deseo de servir en un entorno urbano», explicó. Para él, el trabajo policial también sería una forma de conocer de cerca la realidad de las personas y complementar la formación que recibía en el seminario.

Con el paso del tiempo, esa decisión lo llevó a desempeñarse durante casi tres décadas en las fuerzas del orden. A lo largo de esos años, no solo realizó operaciones encubiertas para combatir el tráfico de drogas, sino que también compartió su fe con compañeros de trabajo y con muchas de las personas que fueron arrestadas.

En los últimos 12 años de su carrera como policía, además, ejerció como pastor de jóvenes en su iglesia, asumiendo ambas responsabilidades de manera simultánea.

Sutherland asegura que fue testigo de numerosas historias de transformación dentro de las cárceles. Explica que muchas personas conocieron a Cristo mientras cumplían condena gracias al trabajo de capellanes y ministerios que visitaban los centros penitenciarios.

Entre las experiencias que más recuerda está la de un integrante de un cártel de drogas que, poco antes de finalizar su carrera policial, decidió entregar su vida a Jesús durante una conversación en su oficina. Según Sutherland, aquel hombre manifestó su deseo de abandonar el mundo del crimen. Sin embargo, reconoce que no todas las historias tuvieron el mismo desenlace y que en muchos casos las personas rechazaron ese mensaje.

También destaca el caso de un exrecluso que, después de pasar cinco años en una prisión federal, reconstruyó su vida, llegó a convertirse en pastor y actualmente colabora junto a él en labores ministeriales.

Tras retirarse del servicio policial, Sutherland fundó Boost Others, una organización dedicada a brindar apoyo a familias que atraviesan situaciones difíciles. La iniciativa trabaja en coordinación con trabajadores sociales, policías, bomberos y maestros para ofrecer ayuda en aquellos casos donde los recursos disponibles no son suficientes.

La historia de Dale Sutherland refleja cómo decidió unir dos vocaciones muy diferentes, hacer cumplir la ley y acompañar espiritualmente a quienes buscaban una nueva oportunidad.

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