El libro —resultado de dos años de investigación y recopilación— busca visibilizar la contribución de las comunidades evangélicas al desarrollo nacional, no solo desde la perspectiva espiritual, sino también desde su influencia directa en ámbitos sociales, educativos y sanitarios.
“Fue un desafío enorme resumir en un solo volumen la historia de la iglesia, porque esta historia tiene más de cien años de servicio y testimonio”, expresó Cruz. El material incluye una línea de tiempo con hitos históricos desde 1906, año en que se inauguró la primera iglesia anglicana en el Chaco paraguayo, hasta el 2025, destacando cómo las iglesias fueron creciendo y extendiendo su obra por todo el país.

Más allá de su labor pastoral, las iglesias y organizaciones evangélicas han desarrollado una tarea silenciosa, constante, pero profundo impacto social. “Ha sido un trabajo de hormiga, de amor al prójimo, de acompañamiento en las problemáticas que más duelen a nuestra sociedad”, señaló el pastor.
El texto detalla el aporte de las iglesias en la educación, con la creación y el sostenimiento de instituciones formativas en distintas localidades del país, así como en la salud comunitaria, donde impulsan campañas, hogares de rehabilitación y centros de atención integral. En el área de prevención de adicciones, Cruz reveló que actualmente las iglesias disponen de más de 400 camas en centros destinados a personas con problemas de consumo, un esfuerzo coordinado con autoridades del Ministerio del Interior y organizaciones sociales.
Otro de los capítulos aborda la presencia activa de las congregaciones en los centros penitenciarios del país, donde miles de voluntarios realizan acompañamiento espiritual, orientación y programas de reinserción social. “En todas las cárceles del Paraguay hay hombres y mujeres de fe sirviendo con humildad y compromiso”, afirmó.
El libro también destaca la colaboración de las iglesias en la protección de la niñez y la familia, trabajando junto al Ministerio de la Niñez y la Adolescencia en procesos de adopción y búsqueda de hogares para niños que necesitan contención. En paralelo, muchas congregaciones desarrollan programas de prevención del abuso sexual, el suicidio infantil y la violencia familiar, problemáticas que afectan cada vez más a la sociedad paraguaya.
“El Estado no puede hacerlo solo. Nos necesitamos entre todos: el Estado, la iglesia y la sociedad”, enfatizó Cruz, recordando que el verdadero progreso del país se construye en unidad y cooperación.
La publicación —entregada a las autoridades presentes durante el acto— constituye, según el pastor, apenas “una primera partida” de un trabajo más amplio que busca documentar y reconocer el valor histórico y social de la iglesia evangélica en Paraguay.
“Este libro es un homenaje a todos los que sirvieron y siguen sirviendo con amor y fe. La iglesia está firme para seguir trabajando por un Paraguay más justo, solidario y con esperanza”, concluyó.












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