La máxima autoridad evangélica del país reafirmó que, en momentos de incertidumbre y complejidad como los que atraviesa el territorio venezolano, la Iglesia tiene el mandato ineludible de constituirse como un espacio de consuelo, fortaleza espiritual y esperanza.
El comunicado del CEV insta a las congregaciones a no cesar en su labor ministerial, subrayando que el acto de reunirse para orar y proclamar la palabra de Dios es una fuente de ánimo vital para la población. En este sentido, invitaron a mantener las celebraciones dominicales, aunque haciendo énfasis en tres pilares fundamentales para este tiempo: la prudencia, la responsabilidad y el espíritu de unidad.
«Nuestras palabras y acciones deben reflejar la paz de Cristo. Nuestras iglesias deben ser luz en medio de la tormenta», reza el documento, que posiciona la fe como un ancla ante las dificultades que enfrenta la sociedad venezolana.
Conexión internacional: Oración continental este lunes
La movilización espiritual no se limitará a las fronteras nacionales. El Consejo Evangélico anunció que este lunes 5 de enero, a las 6:00 p.m., se llevará a cabo un encuentro trascendental de reflexión y oración a nivel continental.
Este evento, que se realizará de forma virtual vía Zoom, contará con la participación de pastores y líderes de la Alianza Evangélica Latina (AEL). Durante la sesión, líderes venezolanos expondrán la situación del país ante sus pares de la región, uniendo voces en una intercesión masiva por el bienestar de la nación.
«LA ESPERANZA ESTÁ EN EL SEÑOR»
El mensaje final de la junta directiva del CEV es de firmeza y misión. Al apelar a la unidad de todas las organizaciones e iglesias afiliadas, el Consejo busca que cada comunidad, según sus posibilidades, se convierta en un centro de clamor constante.
La misiva concluye con una cita del Salmo 67:1, una petición de gracia que resume el sentimiento de la comunidad evangélica: «Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros». Con este cierre, el liderazgo cristiano reafirma su compromiso de seguir adelante con la misión encomendada, sirviendo como soporte espiritual en días que califican como «complejos».
