Así lo expresó Else Heyn, quien junto con su esposo lidera este ministerio de servicio, durante una entrevista con RCC Radio. Explicó que la fundación atiende exclusivamente a personas que viven con VIH/SIDA y que su trabajo va mucho más allá de la ayuda material. “Nuestra visión es llenar nuestras palabras con el amor de Dios”, afirmó.
Actualmente, Alto Refugio recibe entre 50 y 70 personas por día y cuenta con más de 6.000 pacientes registrados, una cifra que representa aproximadamente un tercio de las personas diagnosticadas con VIH en el país. El local está situado sobre la Avda. Venezuela 1141, de la capital.
Sin embargo, Heyn aclaró que el trabajo de la organización no está motivado por la condición económica de las personas, sino por la necesidad humana que surge al recibir un diagnóstico que muchas veces genera miedo, soledad y desesperanza. “No importa el nivel de vida que una persona tenga; cuando recibe un resultado positivo de VIH, necesita a alguien. Y ese alguien Alto Refugio quiere ser”, señaló.
La fundación ofrece escucha, acompañamiento emocional, alimentación y orientación. Cada día prepara desayunos para entre 60 y 80 personas y almuerzos para otras 50 a 70, buscando fortalecer la nutrición de quienes enfrentan un sistema inmunológico debilitado.

Pero el mayor énfasis está en el apoyo espiritual. Heyn relató que muchas personas llegan atravesando momentos extremadamente difíciles, incluso con pensamientos suicidas, convencidas de que ya no tienen futuro. En esos casos, el mensaje de fe y esperanza ocupa un lugar central. “Dios es quien puede dar esperanza para seguir luchando y no perder las ganas de vivir”, sostuvo.
Según su experiencia, las personas que abren su corazón al amor de Dios encuentran una motivación renovada para enfrentar la enfermedad y reconstruir sus vidas. Por ello, Alto Refugio dedica gran parte de su labor a compartir el mensaje cristiano.
“No somos una iglesia ni queremos ser una iglesia. Queremos ser un puente para que las personas puedan conocer a Cristo, dar sus primeros pasos con Él y luego encontrar una iglesia basada en la Biblia donde puedan crecer en su fe”, explicó.
IMPACTO REAL
El impacto de esta tarea se refleja en la cantidad de personas que pasan por la fundación cada año. Según Heyn, entre 12.000 y 17.000 personas reciben algún tipo de atención o acompañamiento anualmente.
La obra se sostiene exclusivamente mediante donaciones de alimentos, recursos económicos y el apoyo constante de voluntarios y personas que oran por el ministerio. Por ello, la fundación invita a la ciudadanía a colaborar difundiendo su existencia entre quienes viven con VIH/SIDA y contribuyendo con insumos básicos para la alimentación diaria. “Sin un buen equipo y sin las personas que nos apoyan con oración, finanzas y ayuda material, Alto Refugio nunca podría seguir abriendo sus puertas cada día”, concluyó.