En el pronunciamiento, la organización destacó la necesidad urgente de poner fin a la violencia tras seis semanas de conflicto, que ha impactado gravemente a poblaciones en Irán, la región árabe e Israel. En ese contexto, reafirmó su llamado a la oración constante por la paz, subrayando el compromiso de los creyentes cristianos con la no violencia y la reconciliación.
La Alianza Evangélica Mundial también manifestó su preocupación por la situación de los derechos humanos, enfatizando que todas las personas —incluidas las comunidades cristianas evangélicas en Irán, el mundo árabe e Israel— deben gozar de plena libertad religiosa. Asimismo, insistió en que los acuerdos entre naciones deben alcanzarse a través del diálogo y en conformidad con el derecho internacional.
El mensaje incluyó una mención especial a Líbano, particularmente a las comunidades del sur del país, para quienes se pidió protección en el marco del cese al fuego. La organización reiteró su defensa de la libertad religiosa como un derecho fundamental en todas las naciones afectadas por la reciente escalada de violencia.
Finalmente, la declaración evocó las palabras de Jesucristo en el Evangelio de Mateo: “Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9), invitando a la comunidad internacional a unirse en oración por la paz duradera, la justicia y el respeto a los derechos fundamentales.














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