Ante el intento de rebasar las barreras, la Policía Nacional reaccionó utilizando disparos persuasivos de balines de goma y gas pimienta para repeler el avance. Los incidentes se tornaron críticos dado que el químico afectó de manera generalizada a los presentes, incluyendo a personas de avanzada edad que integraban las columnas de protesta.
El esquema de seguridad se encuentra en su nivel más alto, estructurado en tres anillos: una primera línea de agentes sin armas, seguida por unidades antidisturbios y, en la retaguardia, carros hidrantes listos para intervenir.
Como medida de emergencia, todas las puertas de acceso al Congreso han sido bloqueadas y el edificio permanece blindado mientras en su interior continúa el debate sobre la polémica reforma y la cuestionada «jubilación VIP» parlamentaria.













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