“El régimen ha llegado a su fin y muy pronto será relegado al olvido”, afirmó Pahlavi, sosteniendo que cualquier intento de los remanentes del poder clerical por designar un sucesor está condenado al fracaso. Según el líder opositor, nadie que surja de las estructuras actuales tendrá legitimidad ni futuro político, y solo heredará la responsabilidad por los crímenes cometidos durante décadas. Reza Pahlavi es el hijo mayor del último Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, y ha vivido en el exilio desde la Revolución Islámica de 1979.

En un mensaje directo a las fuerzas armadas, policiales y de seguridad, Pahlavi advirtió que todo esfuerzo por sostener un sistema en descomposición fracasará. Los instó a abandonar al régimen y a alinearse con el pueblo iraní para garantizar una transición ordenada hacia un Estado libre, soberano y próspero. “Esta es su última oportunidad de ponerse del lado correcto de la historia”, subrayó.
El príncipe heredero sostuvo que la muerte de Jameneí, aunque no devuelve las vidas perdidas, puede convertirse en un acto simbólico de reparación moral para las familias de las víctimas del régimen y para quienes participaron en lo que denominó la “Revolución Nacional del León y el Sol de Irán”.
Dirigiéndose al pueblo iraní, Pahlavi llamó a mantenerse alerta y preparado para una movilización decisiva. “Este puede ser el inicio de una gran celebración nacional, pero no es el final del camino.
El momento de una presencia masiva y determinante en las calles está muy cerca”, afirmó. Con un tono desafiante y esperanzador, concluyó: “Unidos y firmes, alcanzaremos la victoria final y celebraremos la libertad de Irán en toda nuestra patria”.