Proyecto de ley busca declarar el 31 de octubre como Día Nacional de la Iglesia Evangélica

El senador nacional Orlando Penner Dürksen presentó un proyecto de ley que propone declarar el 31 de octubre de cada año como el “Día Nacional de la Iglesia Evangélica”, en reconocimiento al aporte histórico, cultural, educativo, social, humanitario y espiritual realizado por las iglesias y organizaciones evangélicas en la República del Paraguay.

La exposición de motivos de la propuesta legislativa, que también lleva las firmas de los senadores Gustavo Leite, Lizarella Valiente y Blanca Ovelar de Duarte, sostiene que la iniciativa se encuentra respaldada por el principio constitucional de libertad religiosa. El artículo 24 de la Constitución Nacional reconoce y garantiza la libertad religiosa, de culto y de ideología, así como el derecho de las personas a profesar y manifestar sus creencias individual o colectivamente, tanto en el ámbito público como privado.

El documento también recuerda que Paraguay ha ratificado la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyos principios consagran la dignidad e igualdad de las personas, la no discriminación y la libertad de pensamiento, conciencia y religión, incluyendo el derecho a expresar las propias creencias mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

UNA PRESENCIA QUE SE REMONTA AL SIGLO XIX

La exposición destaca que la presencia evangélica organizada en Paraguay tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando distintas misiones protestantes comenzaron a desarrollar tareas religiosas, educativas y humanitarias en diferentes regiones del país.

El Chaco ocupa un lugar central en esta historia. Según los fundamentos del proyecto, aquellas primeras misiones representaron algunos de los primeros esfuerzos organizados de evangelización y asistencia social fuera de los principales centros urbanos, llegando a comunidades alejadas de los servicios estatales.

Entre las figuras históricas mencionadas sobresale el misionero anglicano escocés Wilfred Barbrooke Grubb (1865-1930), quien llegó al Paraguay en 1889 enviado por la South American Missionary Society y desarrolló durante más de dos décadas una extensa labor entre los pueblos originarios del Chaco, particularmente entre los Lengua-Enxet.

Su trabajo incluyó alfabetización, educación, asistencia sanitaria básica, traducción y recopilación lingüística, además del fortalecimiento del liderazgo y de las formas de organización comunitaria de los pueblos indígenas.

La exposición de motivos subraya que el legado de Grubb trasciende el ámbito estrictamente religioso, debido a que sus escritos y testimonios constituyen fuentes de referencia para el conocimiento de la historia, la cultura y la etnografía del Chaco paraguayo.

Asimismo, se destaca su papel como mediador entre comunidades indígenas y autoridades nacionales, así como su contribución a iniciativas de integración y desarrollo comunitario en la región.

EDUCACIÓN, SALUD Y ASISTENCIA SOCIAL

El proyecto señala que, bajo el liderazgo de Grubb, se establecieron algunas de las primeras misiones anglicanas permanentes en el Chaco y se impulsó la construcción de estaciones misioneras, caminos y espacios comunitarios destinados a facilitar el acceso a la educación, la atención sanitaria básica y la asistencia social.

Entre los primeros hitos se menciona la construcción de la primera Iglesia Anglicana en el Chaco, en 1898, posteriormente reconstruida en 1906.

A partir de entonces, fueron llegando y consolidándose otras expresiones evangélicas, entre ellas comunidades menonitas, bautistas, metodistas y el Ejército de Salvación, que durante el siglo XX ampliaron su presencia y desarrollaron numerosas iniciativas educativas, sanitarias, sociales y productivas.

La exposición pone especial énfasis en el trabajo realizado entre los pueblos originarios, mediante programas de alfabetización, educación, traducción de materiales a lenguas indígenas, atención sanitaria, desarrollo comunitario y fortalecimiento del liderazgo autóctono.

Durante el siglo XX, esta presencia también se tradujo en la creación de escuelas, hospitales, emisoras radiales, organizaciones sociales y centros de asistencia comunitaria.

Como ejemplo contemporáneo, se menciona al Hospital Mennonita Km 81, que durante 2024 registró miles de consultas, cirugías e internaciones, ofreciendo servicios gratuitos o subvencionados a sectores vulnerables.

UNA RED CON PRESENCIA NACIONAL

Los fundamentos del proyecto también destacan el proceso de organización institucional del sector, con entidades como la Asociación de Iglesias Evangélicas del Paraguay (ASIEP) y la Asociación de Pastores Evangélicos del Paraguay (APEP), además de diversas fundaciones y organizaciones dedicadas a la educación, salud, asistencia social y promoción de valores.

De acuerdo con datos relevados en 2025 sobre la base de más de 45 organizaciones e instituciones, el sector registra aproximadamente 1.646 iglesias y 4.668 pastores, además de numerosas iniciativas educativas, sanitarias y alimentarias que alcanzan a miles de personas en situación de vulnerabilidad.

La exposición sostiene que el impacto de esta labor no puede medirse únicamente en cifras, debido a que también comprende procesos de transformación personal, fortalecimiento familiar, acompañamiento espiritual y generación de redes de solidaridad.

UN PAPEL DESTACADO DURANTE LA PANDEMIA

Otro de los aspectos resaltados es la respuesta de las iglesias y organizaciones evangélicas durante la pandemia de COVID-19.

Según el proyecto, numerosas instituciones participaron en la provisión de alimentos, medicamentos y acompañamiento comunitario, con acciones dirigidas especialmente a sectores vulnerables, entre ellos pobladores de los bañados Norte y Sur de Asunción.

También se menciona el trabajo permanente desarrollado en centros penitenciarios y comunidades vulnerables, mediante programas de asistencia espiritual, acompañamiento, reinserción social, superación de adicciones, fortalecimiento familiar y restauración personal.

La exposición estima que cientos de miles de personas han sido beneficiadas directa o indirectamente por servicios educativos, sanitarios, programas alimentarios y distintas formas de asistencia social sostenidas principalmente mediante aportes voluntarios, financiamiento local y trabajo solidario.

PARTICIPACIÓN EN LA VIDA INSTITUCIONAL DEL PAÍS

El documento también reivindica la participación de representantes evangélicos en procesos relevantes de la vida institucional paraguaya.

En particular, menciona la Convención Nacional Constituyente de 1992, donde representantes del sector promovieron principios relacionados con la libertad religiosa, la libertad de conciencia, la protección de la familia y el carácter no confesional del Estado, varios de los cuales forman parte de la Constitución actualmente vigente.

La exposición sostiene además que la población evangélica ha experimentado un crecimiento sostenido durante las últimas décadas, adquiriendo una presencia cada vez más significativa dentro del tejido social paraguayo.

UN RECONOCIMIENTO, NO UN PRIVILEGIO

Uno de los argumentos centrales del proyecto es que declarar el 31 de octubre como Día Nacional de la Iglesia Evangélica no supondría otorgar privilegios ni modificar el carácter no confesional del Estado paraguayo.

Por el contrario, la iniciativa es presentada como un reconocimiento institucional al aporte histórico y contemporáneo de un sector de la sociedad civil en ámbitos como la educación, la salud, la asistencia humanitaria, el desarrollo comunitario, la promoción de valores y el acompañamiento de personas y familias en situación de vulnerabilidad.

La exposición también recurre al derecho comparado y señala que otros países de la región han adoptado reconocimientos similares. Argentina estableció el 31 de octubre como Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes; Chile reconoció la fecha como feriado legal; Perú estableció oficialmente el Día de las Iglesias Evangélicas, mientras que Colombia instituyó el Día Nacional de la Libertad Religiosa y de Cultos.

¿POR QUÉ EL 31 DE OCTUBRE?

La fecha propuesta tiene además un significado histórico para el mundo protestante. El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero hizo públicas sus Noventa y Cinco Tesis, acontecimiento considerado uno de los hitos fundamentales del inicio de la Reforma Protestante.

Para los impulsores de la iniciativa, esta fecha permitiría conmemorar anualmente la trayectoria del movimiento evangélico y, al mismo tiempo, promover actividades culturales, educativas, comunitarias y de reflexión en todo el territorio nacional.

En conclusión, el proyecto sostiene que la declaración del Día Nacional de la Iglesia Evangélica constituiría un reconocimiento a una trayectoria que, según sus fundamentos, se extiende por más de un siglo y que ha dejado una huella que excede lo estrictamente religioso para abarcar ámbitos como la educación, la salud, la asistencia humanitaria, la cultura, el desarrollo comunitario y la defensa de la libertad religiosa.

Por estas razones, la exposición de motivos considera pertinente y oportuno que el Estado paraguayo otorgue reconocimiento oficial a esta fecha mediante la sanción del proyecto de ley presentado ante el Congreso Nacional.

 

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