Paraguay apuesta al gasoducto bioceánico como base para desarrollar su propio gas natural

El Gobierno del Paraguay apuesta al gasoducto bioceánico, que unirá los yacimientos de “Vaca Muerta” (provincia de Neuquén-Argentina) con Brasil a través del Chaco paraguayo, como una infraestructura clave no solo para el transporte regional de energía, sino también como una plataforma estratégica para impulsar la exploración y futura producción de gas natural en territorio nacional.

Mauricio Bejarano, viceministro de Minas y Energía.

Así lo explicó el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, quien manifestó que la exploración y el transporte de hidrocarburos nacionales constituyen una prioridad absoluta para el Estado paraguayo, en el marco de una política energética orientada a diversificar la matriz y fomentar la industrialización del país.

Bejarano recordó que Paraguay cuenta con más de 50 años de información acumulada sobre exploración de hidrocarburos, incluyendo datos históricos de pozos perforados y estimaciones cuantificadas del potencial gasífero, especialmente en lo que respecta al gas natural. Sin embargo, subrayó que el principal desafío ha sido la falta de mercado, factor clave para atraer inversiones privadas de gran escala.

El trazado que tendría el gasoducto regional que se proyecta hacer pasar por el Chaco paraguayo, siguiendo paralelo al Corredor Bioceánico.

En ese contexto, el gasoducto bioceánico aparece como la mayor oportunidad para viabilizar nuevos proyectos de exploración, ya que permitiría conectar a Paraguay con un mercado de gran demanda como el brasileño. “La exploración requiere inversiones importantes, estimadas entre 150 y 200 millones de dólares, que solo pueden concretarse si existe un mercado asegurado”, explicó.

El viceministro indicó igualmente que, en una primera etapa, el gas que circularía por el gasoducto sería el proveniente de “Vaca Muerta” (Argentina), uno de los mayores yacimientos de gas no convencional del mundo, mientras Paraguay avanza de manera paralela en el desarrollo de sus propios campos.

Según las proyecciones oficiales, el proceso de exploración y maduración de yacimientos nacionales podría demandar entre 10 y 15 años, incluso en el escenario de que la obra del gasoducto se inicie en el corto plazo.

Según un estudio realizado por la Secretaría de Estado de Energía de los Estados Unidos, todo el territorio paraguayo estaría asentado sobre un enorme yacimiento de gas natural (Mapa).

Bejarano fue enfático al señalar que Paraguay no busca competir con Vaca Muerta, sino aprovechar su cercanía y escala para crear condiciones favorables que permitan, a futuro, incorporar gas paraguayo al sistema regional. “Las posibilidades que tenemos como país son muy importantes e interesantes, aunque nuestras reservas no son comparables en magnitud a “Vaca Muerta”, aclaró, rechazando afirmaciones técnicas que equiparan ambos potenciales.

La iniciativa se inscribe dentro de la política energética nacional, cuyo eje central es la utilización de todos los recursos naturales disponibles para diversificar la generación de energía eléctrica (como la solar y la eólica), reducir la dependencia de una sola fuente (hidroeléctrica) y promover la industrialización, especialmente en regiones estratégicas como el Chaco.

NUEVA LEY PARA EL SECTOR GASÍFERO

Finalmente, el viceministro confirmó que Paraguay ya cuenta con una ley sobre producción de gas, la cual se encuentra actualmente en pleno proceso de reforma, con el apoyo de especialistas internacionales y financiamiento de la Corporación Andina de Fomento (CAF), con el objetivo de adecuar el marco legal a los desafíos técnicos y económicos del sector.

 

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