Durante su primer discurso, Riquelme agradeció al presidente Santiago Peña por la confianza depositada y aseguró que su gestión no descansará hasta convertir el trabajo del Ministerio de Industria y Comercio en “el legado más grande” del actual Gobierno. También reconoció la gestión saliente del ministro secretario de Gabinete, Javier Jiménez, a quien atribuyó haber dejado “la vara bien alta”, así como al exviceministro de Comercio Rodrigo Maluf, quien se incorpora al equipo de la Jefatura de Gabinete de la Presidencia.
Riquelme recordó que su vínculo con la industria comenzó hace 16 años, cuando inició su camino como emprendedor. Describió ese proceso como una experiencia marcada por sacrificios y dificultades, pero también por una creciente pasión por la industrialización del país. Esa vocación lo llevó a la actividad gremial y, posteriormente, a asumir responsabilidades públicas.
“Con el tiempo entendí que había demasiadas oportunidades que Paraguay estaba dejando pasar: industrias que podían abrirse camino en el Mercosur y en los mercados globales, pero que no lograban despegar”, expresó.
Tras asumir como viceministro de Industria hace un año, señaló que hoy le toca “redoblar la apuesta” desde el máximo cargo del ministerio, con un mandato claro del Ejecutivo: generar oportunidades reales para todos los paraguayos.
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL COMO POLÍTICA DE ESTADO
Riquelme ubicó al Ministerio de Industria y Comercio en el centro del proyecto de desarrollo del Gobierno, al que definió como el motor encargado de crear riqueza y distribuirla de manera efectiva.
“La revolución industrial no es un eslogan. Es vincular las oportunidades del mercado global con la capacidad local para generar riqueza para todos los paraguayos”, afirmó. En ese sentido, instó a su equipo a no descansar hasta lograr que los beneficios del crecimiento “lleguen al bolsillo de cada ciudadano”.
El nuevo ministro adelantó una agenda basada en: Incremento de la productividad industrial, mediante tecnología y capacitación. Mayor competitividad, para ingresar a los mercados más exigentes del mundo. Políticas industriales consensuadas con el sector privado, con vocación de continuidad más allá del actual gobierno.
MIPYMES EN EL CENTRO Y OFENSIVA CONTRA LA USURA
Uno de los anuncios más contundentes fue el lugar central que ocuparán las MiPymes en esta etapa. Riquelme recordó que en Paraguay existen más de 476.000 MiPymes, a las que definió como el verdadero corazón del aparato productivo nacional. “Hoy ustedes tienen un defensor acérrimo dentro del Ministerio de Industria y Comercio”, aseguró, antes de lanzar una de las frases más fuertes de su discurso: “Le declaramos la guerra frontal a la usura en Paraguay”.
El ministro fue tajante al señalar que el Estado no puede permitir que las pequeñas empresas sigan recurriendo a prestamistas informales para financiarse. “No vamos a descansar hasta que ni una sola MiPyme tenga que volver a acudir a un usurero en busca de crédito”, prometió.
Para ello, anunció un trabajo coordinado con los distintos poderes del Estado, los 17 gobernadores y el sistema cooperativo, al que definió como eje estratégico del desarrollo productivo y financiero, especialmente en el interior del país.
UN EQUIPO CON PERFIL TÉCNICO Y GREMIAL
Riquelme presentó además a su equipo de viceministros, a quienes describió como profesionales con vocación, convicción y patriotismo. Entre ellos: Javier Viveros, nuevo viceministro de Industria, con experiencia previa en REDIEX. Alberto Sborowski, quien asume como viceministro de Comercio, con amplia trayectoria gremial. Gustavo Giménez, que continúa como viceministro de MiPymes. Eduardo Gustale, nuevo viceministro de REDIEX, tras cumplir una misión en el exterior.
Con un discurso de fuerte impronta productivista y un claro señalamiento de enemigos —la usura, la baja productividad y la falta de acceso al financiamiento—, Riquelme dejó en claro que su gestión buscará transformaciones estructurales más que medidas coyunturales.
El desafío, según planteó, será convertir la revolución industrial en una política que trascienda gobiernos, consolide al sector privado nacional y permita que Paraguay deje de ser solo un país de oportunidades potenciales para convertirse en un verdadero actor industrial competitivo en la región y el mundo.














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