La iniciativa, que nació dentro del marco de la traducción bíblica, ha evolucionado hacia un proyecto integral de ayuda comunitaria. Fátima Flores, parte del equipo de Misión Transcultural, explicó que su labor abarca la enseñanza de la palabra de Dios, alfabetización y asistencia social, con el respaldo de diversas iglesias que oran y sostienen el trabajo del equipo.
El proyecto tiene una fuerte presencia en Laguna Negra, donde existen 19 comunidades, aunque en cada viaje solo pueden asistir a tres debido a limitaciones logísticas y de personal. “Todos los viajes parten desde Asunción, y los voluntarios deben costear combustible, alimentación, víveres e incluso ropa”, comentó Flores.
Además de la enseñanza y la evangelización, el equipo organiza campañas médicas anuales con el apoyo de profesionales de la salud, quienes no solo donan su tiempo, sino que gestionan medicamentos para las comunidades.
El impacto del proyecto es visible en la transformación de familias y comunidades. “Hemos notado un crecimiento en la forma de pensar de las personas, cambios en hábitos de vida y abandono de vicios que antes eran vistos como parte de la cultura”, señaló Flores.
A pesar de los desafíos logísticos, la Misión Transcultural sigue adelante con su labor, demostrando que la fe y la solidaridad pueden generar cambios profundos en las comunidades más necesitadas del país.
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