El procedimiento continúa bajo un “sumario administrativo”, que obliga al propietario a presentar una póliza de seguro y diversos documentos explicativos para intentar recuperar el resto de la mercadería.
Según nuestras fuentes, existe una débil esperanza de que mañana se autorice la liberación de las cebollas restantes, aunque el desenlace dependerá de la interpretación de las instituciones intervinientes.
El sumario administrativo no es más que otra arbitrariedad de los intervinientes, con el ingrediente de que en estos casos el Estado actúa como juez y parte; y los resultados siempre terminan siendo favorables para las instituciones y nunca para el sumariado, que en este caso es un productor del Chaco.
El caso refleja, una vez más, el trato desigual y la falta de garantías hacia el sector agrícola nacional, que continúa enfrentando trabas burocráticas y decisiones discrecionales que perjudican directamente su producción y sustento.
ATROPELLO AL ESTABLECIMIENTO
Cabe recordar que entre el miércoles y jueves de la semana pasada, un grupo multinstitucional (fuertemente armado), conformado por la DNIT, SENAVE, Aduanas, y con el respaldo fiscal y policial, allanó la estancia “Nueva Esperanza”, productora de cebolla de bulbo, localizada en Picada 500 (Km 130, Chaco paraguayo), propiedad de la familia Hiebert.
Tras la aparatosa intervención, casi toda la cosecha de la familia, de cebolla paraguaya producida en el Chaco, fue decomisada y enviada, primero a Mariscal Estigarribia, luego al depósito fiscal de la empresa GICAL, en Mariano Roque Alonso.
Este lunes, el establecimiento lugar fue visitado por el senador nacional Orlando Penner, que fue acompañado del presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), Héctor Cristaldo, y tras recibir las explicaciones pertinentes de los responsables del lugar, y de verificar con sus propios ojos la finca, constataron que, tanto la producción como las cargas incautadas son producción genuinamente nacional.














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