Internas municipales: la disputa por el poder en ciudades que se caen a pedazos

Más de 4,3 millones de electores afiliados a partidos, movimientos y alianzas políticas están convocados este domingo 7 de junio para participar de las elecciones internas simultáneas que definirán a los candidatos a intendentes y concejales municipales que competirán en los comicios generales del próximo 4 de octubre. En total, están en juego las candidaturas para las 263 intendencias y 2.832 concejalías del país.

Internas municipales: la disputa por el poder en ciudades que se caen a pedazos

La jornada electoral movilizará a 32 partidos, 22 movimientos y 214 alianzas, en una de las mayores contiendas políticas previas a unas elecciones municipales en Paraguay. Los partidos tradicionales, especialmente la ANR y el PLRA, protagonizan las internas más competitivas, mientras que otras agrupaciones también definirán autoridades partidarias y candidaturas locales.

Sin embargo, más allá de la competencia electoral, surge una pregunta inevitable: ¿qué se está disputando realmente? Basta recorrer Asunción y ciudades circunvecinas para encontrar calles destruidas, desagües colapsados, basurales improvisados, plazas abandonadas, tránsito caótico y una deuda municipal multimillonaria que condiciona el futuro de la capital.

La situación no es muy diferente en numerosas capitales departamentales y distritales, donde la falta de planificación, la escasa inversión en infraestructura y los constantes cuestionamientos a la administración de los recursos públicos han convertido a muchas ciudades en espacios marcados por el deterioro y la precariedad.

Paradójicamente, mientras las ciudades exhiben profundas carencias, las campañas electorales muestran una intensa lucha por acceder a los cargos municipales. La competencia por las intendencias y las juntas municipales se presenta como una batalla estratégica para los partidos políticos, que ven en los municipios una plataforma de poder territorial, influencia política y administración de importantes recursos públicos.

La ciudadanía observa entonces una contradicción difícil de ignorar: si gran parte de las ciudades se encuentran en condiciones deficientes, ¿qué motiva a tantos candidatos a disputar con tanta vehemencia estos cargos?

La respuesta debería estar en la vocación de servicio, en la intención de transformar comunidades y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, la realidad obliga a cuestionar si todos los postulantes persiguen verdaderamente esos objetivos o si algunos ven en los municipios una oportunidad para fortalecer estructuras políticas, construir candidaturas futuras o administrar presupuestos con escaso control ciudadano.

Las internas de este domingo podrían definir mucho más que simples candidaturas. Serán una prueba de la capacidad de los partidos para renovarse, una medición del respaldo ciudadano a los liderazgos locales y, sobre todo, una oportunidad para que los electores exijan propuestas concretas en lugar de eslóganes vacíos.

En las redes sociales y espacios de debate ciudadano se percibe un creciente desencanto con la clase política. Muchos ciudadanos cuestionan la falta de información sobre los candidatos, la ausencia de planes de gobierno detallados y la repetición de promesas que rara vez se traducen en mejoras visibles para las comunidades.

La verdadera discusión debería centrarse en cómo recuperar ciudades que enfrentan problemas crónicos de infraestructura, transporte, recolección de residuos, seguridad vial, ordenamiento urbano y transparencia administrativa.

Porque al final, más allá de quién gane una interna o una elección municipal, la pregunta que seguirá vigente es sencilla pero contundente: ¿servirá esta nueva disputa electoral para mejorar la vida de los ciudadanos o simplemente para cambiar los nombres de quienes administran los mismos problemas de siempre?

La respuesta comenzará a construirse este domingo en las urnas, pero se verificará recién cuando las futuras autoridades asuman y deban demostrar que la política municipal puede ser algo más que una carrera por el poder.

 

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