El punto de mayor fricción radica en la intención del Gobierno de elevar la edad mínima de jubilación a 57 o 62 años y aumentar el aporte del 16% al 19% para paliar el déficit del sistema. Piris fue tajante al señalar que la docencia no es comparable con un cargo administrativo u otra profesión.
«Desafío a cualquier profesional a dar clases una semana con 30 o 40 alumnos; les aseguro que pedirán bajar la edad de jubilación a 40 años en lugar de subirla», sentenció. Describió al docente actual como un profesional “psicológicamente desgastado” y desprotegido, que enfrenta la falta de disciplina de los niños y la presión de padres que exigen promociones escolares sin mérito académico, bajo amenaza de denuncias por maltrato verbal si el maestro intenta ser exigente.
Además, calificó de injusticia manifiesta la brecha entre el trabajador de aula y la clase política: “Parlamentarios con 10 años de aporte ya se jubilan con 26 millones de guaraníes. Es imposible aceptar que ellos nos quieran enviar a trabajar hasta los 62 años”, aseveró.
Al ser consultado sobre la propuesta del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) de suspender la formación de nuevos docentes por una supuesta saturación del mercado, Piris lanzó una de las denuncias más graves de la entrevista. Según el titular de la FEP, el problema no es el exceso de profesionales, sino la legitimidad de sus credenciales.
«La gangrena está en el Ministerio de Educación. Hubo una venta masiva de títulos con complicidad de la institución. Hoy tenemos gente con títulos de docente, e incluso médicos, que no tienen la más mínima preparación y ni siquiera saben escribir correctamente», afirmó.
Para el dirigente gremial docente cerrar el «grifo» de la formación es una medida errónea; lo que se requiere es transparencia en los concursos de oposición para que solo los mejores lleguen a los cargos permanentes.
Sobre los recientes ataques de la senadora Celeste Amarilla hacia el gremio, Piris optó por restarle importancia, calificándola de “tilinga” y “desquiciada”, sugiriendo que tales declaraciones solo buscan rating y no merecen distraer la atención de los temas prioritarios como la reforma fiscal.
Finalmente, respecto a la lucha salarial, el titular de la FEP dio por cerrado el capítulo de este año tras el ajuste del 3.6% implementado en enero. Señaló que el gremio ya se encuentra analizando las proyecciones presupuestarias para el año 2027, enfocando sus energías actuales en la defensa de las condiciones jubilatorias.














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