FECOPROD advierte que la erosión de los valores puede poner en riesgo el modelo cooperativo

Al celebrar los 51 años de la Federación de Cooperativas de Producción (FECOPROD), su presidente, Alfred Fast, invitó el martes último a mirar más allá de los resultados económicos y a reflexionar sobre los principios que hicieron posible el desarrollo del cooperativismo productivo paraguayo. Advirtió que, así como la erosión del suelo comienza de manera casi imperceptible hasta comprometer toda una producción, la pérdida progresiva de los valores puede terminar debilitando las bases de una sociedad y de su modelo de desarrollo.

Durante su discurso, Fast rindió homenaje a los pioneros que, con trabajo, disciplina, esfuerzo y sacrificio, construyeron una organización que hoy reúne a 35 cooperativas y cerca de 200.000 socios.

Destacó que los resultados alcanzados por el sector —entre ellos una participación cercana al 40% en la producción de soja y trigo, 20% en maíz y 90% de la leche industrializada— no son fruto de la casualidad, sino de la aplicación práctica de principios cooperativos sostenidos durante décadas.

Sin embargo, sostuvo que el crecimiento económico no puede desvincularse de la solidez ética y cultural que lo sustenta.

UNA EROSIÓN QUE COMIENZA EN SILENCIO

Para explicar el riesgo, Fast recurrió primero a una experiencia conocida por los productores: la erosión hídrica.

Recordó que, durante los primeros años de la expansión de la mecanización agrícola, podían perderse hasta 20 toneladas por hectárea al año de la capa más fértil del suelo. El problema, explicó, no era inmediatamente visible porque se trataba inicialmente de una erosión laminar. Con el paso de los años, sin embargo, aparecían grandes cárcavas que terminaban haciendo prácticamente imposible trabajar determinadas áreas.

La lección, según Fast, es clara: los procesos destructivos suelen comenzar de manera silenciosa. Cuando sus consecuencias se vuelven evidentes, muchas veces ya es demasiado tarde para reaccionar.

El mismo principio lo trasladó al terreno social y cultural. A su criterio, la erosión de los valores que sostienen una sociedad puede avanzar lentamente, mientras todo parece funcionar con normalidad, hasta que las consecuencias se vuelven difíciles de revertir.

LA ADVERTENCIA DEL “TITANIC”

Fast utilizó también como paralelismo la conocida historia del Titanic. Tras el choque contra el iceberg, explicó, el ingeniero advertía que el barco podía soportar determinados daños, pero que, si se comprometían demasiados compartimientos, el hundimiento resultaba inevitable.

La comparación apunta a una idea central: la fortaleza aparente de una estructura no significa que sus fundamentos sean indestructibles. “Más que nunca hoy necesitamos gremios de la producción” con una visión clara de país, sostuvo Fast, al señalar que esas organizaciones también tienen la responsabilidad de defender los principios que considera fundamentales para el desarrollo de Occidente y del Paraguay.

En ese contexto, identificó como base los valores de tradición judeocristiana y alertó sobre su progresivo debilitamiento. Según planteó, una sociedad puede mantener durante un tiempo sus niveles de bienestar, producción y desarrollo aun cuando sus fundamentos éticos comiencen a deteriorarse, pero si esa erosión continúa, los logros acumulados también pueden terminar desvaneciéndose.

“Si perdemos nuestra base ética objetiva, es solo cuestión de tiempo en que nuestros logros y el bienestar de las últimas décadas se desvanezcan”, fue una de las principales advertencias de su discurso.

DEFENDER LOS PRINCIPIOS QUE HICIERON POSIBLE EL COOPERATIVISMO

Fast vinculó esa reflexión directamente con la identidad cooperativa. Recordó valores como la iniciativa propia, la autogestión, la autorresponsabilidad, la democracia y la solidaridad, a los que sumó la libertad de pensamiento y expresión, la seguridad de la propiedad privada, el libre comercio y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.

También reivindicó la defensa de la vida y la familia como elementos fundamentales de esa concepción.

Para el presidente de FECOPROD, el cooperativismo puede resumirse en la unión de personas independientes que deciden trabajar juntas para resolver problemas y alcanzar objetivos comunes. Esa fórmula, llevada a la práctica durante décadas, permitió transformar principios en resultados concretos para miles de productores y sus familias.

Pero el alcance del modelo -enfatizó- no se limita a las cifras. Los proyectos de desarrollo impulsados por las cooperativas y en alianza con otras organizaciones han contribuido a mejorar las condiciones de vida de numerosas familias paraguayas, demostrando que la solidaridad puede convertirse también en una herramienta concreta de progreso.

UN LLAMADO A TRABAJAR JUNTOS POR EL PAÍS

Fast cerró su mensaje destacando la necesidad de fortalecer la cooperación entre los sectores público, privado y productivo. Consideró que los grandes cambios nacionales solamente son posibles cuando existe un verdadero pacto social y cuando distintos sectores son capaces de trabajar juntos alrededor de objetivos comunes.

A 51 años de la creación de FECOPROD, su mensaje fue, por tanto, más allá de una celebración institucional. Fue una advertencia sobre la importancia de preservar las raíces que sostienen los logros alcanzados.

Porque, al igual que un suelo puede perder silenciosamente su capa fértil o una estructura aparentemente indestructible puede acercarse progresivamente al colapso, una sociedad también puede erosionar sus fundamentos sin advertir inmediatamente las consecuencias.

Para Fast, mantener vivos los principios cooperativos y los valores éticos que los sustentan constituye una condición indispensable para que el desarrollo económico y social pueda sostenerse en el tiempo.

 

Salir de la versión móvil