FAO premió a la Chortitzer por demostrar al mundo que se puede producir cuidando el suelo del Chaco

La Cooperativa Chortitzer fue distinguida recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la categoría Gestión de los recursos de la tierra, suelo y agua para una agricultura resiliente y la seguridad alimentaria. Este reconocimiento internacional no solo valora las prácticas aplicadas en el Chaco Central, sino que, según destacaron durante la premiación, busca enviar un mensaje claro al mundo: es posible producir alimentos de manera eficiente sin destruir los recursos naturales, incluso en ambientes frágiles como el chaqueño.

Al respecto, Reinhard Funk, Gerente de la Sección Desarrollo Sostenible, del Servicio Agropecuario de la Cooperativa Chortitzer Ltda., explicó a RCC Radio que el premio es resultado de décadas de investigación, adaptación y trabajo conjunto. Recordó que el Chaco es una región extremadamente diversa y desafiante, con suelos arenosos, zonas salinas, arcillas pesadas y largos periodos de sequía. “Desde que llegaron los primeros colonos hubo un proceso constante de ensayo y error. Se observaron los suelos, se identificaron las limitaciones y se desarrollaron prácticas que hoy forman parte de un modelo sostenible”, afirmó.

Ese modelo incluye técnicas como la rotación de cultivos, la integración agricultura-ganadería, el aumento de la materia orgánica y el abandono de sistemas que degradaban el suelo. Entre las innovaciones más destacadas está el uso del aireador de suelo, un implemento sencillo que genera miles de perforaciones pequeñas para mejorar la infiltración de agua. “Con estas prácticas, logramos recuperar suelos degradados y aumentar la producción sin dañar el entorno. Si el suelo retiene agua, la planta crece; esa es la base de todo en el Chaco”, explicó Funk.

El premio fue entregado recientemente, tanto a Chortitzer como al INFONA, en el local de la Federación de Cooperativas de Producción (FECOPPROD).

Los resultados son visibles. Mientras los primeros colonos producían apenas entre 15 y 20 kilos de carne por hectárea, hoy los productores de la zona alcanzan entre 150 y 200 kilos por hectárea, gracias a un manejo más inteligente y respetuoso del suelo. Lo mismo ocurre con los cultivos, donde la siembra directa y las técnicas de conservación permiten sostener la producción incluso en años secos. “Antes la cosecha dependía del azar. Hoy, con suelos mejorados y agua bien manejada, los rendimientos se estabilizan”, agregó.

Funk también destacó que este premio no es solo para Chortitzer, sino para todo el movimiento cooperativo del Chaco Central y para la Fundación Ideagro, que ha acompañado las investigaciones en el uso de pasturas, recuperación de suelos y manejo del agua. “Los productores chaqueños cuidan su ambiente. Protegen la fauna, mantienen reservas y aplican técnicas que permiten que el suelo siga vivo. Muchas veces esto no se conoce afuera, porque somos un país pequeño y la atención suele ir a nuestros vecinos más grandes”, señaló.

Para la FAO, el caso de Chortitzer representa un ejemplo replicable en otros países que enfrentan degradación del suelo, sequías prolongadas o falta de tecnologías costosas. La organización invitó a la cooperativa a compartir su experiencia en espacios internacionales, como modelo de producción eficiente en condiciones extremas. “Este premio nos ayuda a visibilizar que el desarrollo sostenible es posible si hay conocimiento, compromiso y trabajo a largo plazo”, dijo Funk.

El reconocimiento llega en un momento en que el mundo discute cómo producir más alimentos sin destruir los ecosistemas. El Chaco paraguayo, muchas veces criticado por la deforestación, muestra ahora una experiencia concreta de manejo responsable que puede aportar al debate global. “El buen manejo del suelo y del agua no es un eslogan: es lo que permite que las futuras generaciones sigan viviendo y produciendo en esta tierra. Eso es lo que premia la FAO”, concluyó.

 

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