El histórico encuentro entre las estructuras del Puente de la Bioceánica se produjo en la noche del miércoles, cuando quedó concretado el esperado «beso» de la obra, uniendo físicamente a Carmelo Peralta, en el departamento de Alto Paraguay, con Porto Murtinho, en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul.

El momento fue posible con la colocación de la última dovela, la pieza final de hormigón que cerró el espacio existente entre los dos extremos construidos de manera simultánea desde Paraguay y Brasil. De esta manera, culminó una de las etapas más complejas y simbólicas de un proyecto iniciado hace cuatro años y considerado estratégico para la integración sudamericana.
Si bien el puente ya quedó unido estructuralmente, todavía no estará habilitado para el tránsito internacional. En los próximos meses continuarán los trabajos de pavimentación, terminaciones, instalación de sistemas de seguridad y otras obras complementarias necesarias antes de su puesta en funcionamiento.
Con una longitud total de 1.294 metros, la estructura contará con un tramo atirantado de 632 metros y un vano principal de 350 metros, diseñado para preservar la navegabilidad del río Paraguay y permitir el paso de embarcaciones de gran porte.
El puente constituye una pieza clave del Corredor Vial Bioceánico, infraestructura que conectará los puertos brasileños sobre el océano Atlántico con las terminales chilenas del océano Pacífico, atravesando Brasil, Paraguay, Argentina y Chile. Se espera que esta conexión reduzca tiempos y costos logísticos, fortaleciendo el comercio regional y ampliando las oportunidades de desarrollo para el Chaco paraguayo.
La obra demanda una inversión de G. 684.615.904.566, equivalentes a unos USD 103 millones, financiados con recursos de la margen paraguaya de Itaipú Binacional. El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) es el organismo ejecutor del proyecto.
La construcción está a cargo del Consorcio Binacional PYBRA, integrado por Tecnoedil S.A., Paulitec Construções y Construtora Cidade Ltda., mientras que la fiscalización corresponde al Consorcio Prointec.
Con este histórico «beso» entre ambas estructuras, Paraguay y Brasil dan un paso decisivo hacia la consolidación del Corredor Bioceánico, una apuesta estratégica que busca convertir al país en un centro logístico regional con mayor capacidad para impulsar inversiones, comercio y desarrollo económico.