De acuerdo con el informe de la Comisaría 1ª, el suceso ocurrió alrededor de la 01:30 del 10 de noviembre, a partir de una llamada de vecinos que denunciaron una riña campal entre unas 20 personas, presuntamente en estado de ebriedad. Ante la alerta, una patrulla al mando del suboficial superior Nimio Rolón acudió al sitio para intentar restablecer el orden.
Al llegar, los uniformados se encontraron con un escenario de violencia en el que los participantes se agredían entre sí. Cuando los agentes intervinieron para dispersarlos y evitar mayores lesiones, los involucrados reaccionaron en forma hostil: comenzaron a atacar a los policías con piedras, palos y todo objeto que estuviera a su alcance.
La turba superaba ampliamente en número al personal policial, obligando a los intervinientes a retroceder. Tres de los agentes resultaron con golpes y contusiones, aunque sin gravedad, según el reporte oficial. Asimismo, la patrullera Móvil 10 sufrió daños, especialmente en el espejo retrovisor derecho, que fue destruido durante la agresión.
Ante la escalada de violencia y para proteger su integridad, la Policía efectuó disparos intimidatorios al aire, lo que permitió controlar parcialmente la situación y evitar que el conflicto pasara a mayores.
Entre los responsables del ataque se logró identificar a dos hombres: Henrry Vera y Misac Rivarola, ambos indígenas mayores de edad, aunque aún se desconocen otros datos personales. Imágenes de las cámaras de videovigilancia de la zona registraron el enfrentamiento y servirán de apoyo para la investigación.
Tras el hecho, los intervinientes comunicaron el caso al agente fiscal de turno de Fuerte Olimpo, quien deberá determinar las diligencias correspondientes y eventuales imputaciones.
El incidente volvió a poner en debate los recurrentes conflictos en espacios públicos de la ciudad, especialmente durante horarios nocturnos, y la necesidad de reforzar la presencia policial para garantizar la seguridad ciudadana.














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