La madrugada de este jueves quedará grabada en la memoria de los trabajadores del Puente de la Bioceánica y del país. Entre emociones encontradas y explosivos que iluminaron el cielo del Chaco, los operarios celebraron la unión física de la estructura que conecta Carmelo Peralta con Puerto Murtinho, un hecho considerado histórico para Paraguay, Brasil y toda Sudamérica.
Uno de los testimonios más conmovedores fue el de Mariano Sosa, operador de maquinaria pesada y oyente de RCC, quien relató en una entrevista radial la emoción que sintió al ver concretarse el proyecto en el que trabaja desde sus primeros días. “Yo estoy muy feliz y contento. Antes que nada quiero agradecer a Dios todopoderoso, que me dio fuerzas para seguir trabajando en esta obra maravillosa y contribuir para que Paraguay crezca cada día más”, expresó con la voz quebrada.
Una vida unida por dos orillas
El simbolismo de la jornada tuvo un significado aún más profundo para Mariano. Nacido y criado en Carmelo Peralta, contó que conoció a su esposa brasileña mientras ambos trabajaban en una estancia de la región. Desde entonces construyeron una familia y hoy son padres de dos niños.
La pareja se casó en Paraguay en diciembre del año pasado y este año planea realizar una ceremonia religiosa en Brasil, completando así una historia que, según dijo, “ya había unido los dos países mucho antes que el puente”. “Yo conocí a mi señora y ella se robó mi corazón. Ya llevamos siete años de amor y ahora tenemos nuestros hijos. Mientras el puente une Paraguay y Brasil, nosotros también vivimos esa unión en nuestra familia”, relató emocionado.
Cuatro años de sacrificio y fe
El operador recordó que durante la construcción enfrentaron jornadas difíciles, largas horas de trabajo y la distancia de muchos compañeros respecto a sus familias. En medio de esas pruebas, afirmó que encontró fortaleza en la fe. “En estos cuatro años pasaron muchas cosas en mi vida. Volví a reconciliarme con Dios, ayudé en la construcción de mi iglesia y nació mi hija Sofía. Esta obra va a dejar una marca enorme en mi familia”, expresó.
También destacó el esfuerzo de los trabajadores que pasaban meses sin regresar a sus hogares. “Ellos merecen reconocimiento. Muchos hablaban con sus hijos solo por teléfono y seguían trabajando para cumplir las metas”, comentó.
Una madrugada histórica
La unión física del puente fue celebrada con explosivos que resonaron a ambos lados del río Paraguay. Para Mariano Sosa, el momento representó mucho más que el cierre de una estructura de ingeniería: fue la confirmación de años de sacrificio colectivo y el símbolo de una región que deja atrás el aislamiento.
Mientras no faltaba mucho para que el amanecer llegara sobre el Chaco, la estructura ya unida entre Carmelo Peralta y Puerto Murtinho se convirtió en un sueño cumplido para ambos países involucrados, pero también en el reflejo de historias personales como la de Mariano Sosa, donde el puente entre dos naciones se construyó al mismo tiempo que un hogar entre dos corazones.
