Nelson Estigarribia, responsable de la ANDE en Alto Paraguay, explicó a RCC Radio que el corte se inició durante la tarde-noche del martes, luego de registrarse averías en la estación de Vallemí, desde donde parte el sistema que alimenta a gran parte del departamento.
Tras reparar una primera falla, el personal realizó un recorrido por la línea y encontró una avería importante en un reconectador, equipo que permite operar a distancia distintos tramos de la red. El problema fue reparado, pero posteriormente surgieron nuevas dificultades con el reconectador ubicado en la zona de Casilda, encargado de transmitir la orden para restablecer el suministro hacia Carmelo Peralta y otras localidades.
El principal inconveniente, según Estigarribia, es la falta de señal para operar los equipos telecomandados. Ante esta situación, personal de la institución tuvo que desplazarse por tierra para intentar realizar la conexión manual, en una zona de difícil acceso y que se vuelve todavía más complicada después de las lluvias.
La situación evidencia una de las principales debilidades del sistema eléctrico en el departamento: las enormes distancias y una infraestructura que resulta extremadamente difícil de mantener y operar.
El propio funcionario señaló que la línea que abastece a Alto Paraguay tiene aproximadamente 350 kilómetros, una extensión que genera dificultades adicionales para garantizar un servicio estable. Explicó que, en condiciones normales, las líneas de distribución enfrentan mayores dificultades cuando las distancias son excesivas, mientras que en Alto Paraguay se opera con una infraestructura excepcionalmente extensa.
Mientras Carmelo Peralta permanece sin suministro, también se reportaron problemas en Puerto Sastre, Puerto Guaraní y otras zonas, mientras que Fuerte Olimpo se mantiene parcialmente abastecida mediante un generador que, por su capacidad limitada, obliga a realizar cortes alternados para distribuir la energía entre distintos sectores de la población.
UNA ANDE REGIONAL QUE DEPENDE DE RESPUESTAS EXTERNAS
La entrevista también dejó al descubierto otro problema: la capacidad de respuesta de la oficina regional de ANDE no depende exclusivamente de sus propios equipos.
Estigarribia explicó que la oficina de Alto Paraguay se encarga fundamentalmente de la distribución y la atención comercial, mientras que aspectos vinculados con estaciones, transmisión, reguladores y reconectadores corresponden a otras áreas de la institución.
El Centro de Operaciones Chaco, ubicado en Filadelfia, tiene bajo su control los reconectadores de Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. Por eso, cuando falla uno de estos equipos, la oficina local debe transmitir el reclamo y esperar las instrucciones o asistencia de las dependencias correspondientes.
El funcionario reconoció incluso que en determinadas circunstancias ellos mismos quedan prácticamente a la espera de información de sus superiores. “Si él muchas veces no recibe tampoco la respuesta, entonces se nos complica muchísimo”, señaló al explicar las dificultades para responder a los usuarios durante una emergencia.
La situación genera una evidente brecha entre los reclamos de los pobladores y la capacidad efectiva de respuesta en territorio. Mientras los usuarios exigen una solución inmediata, los funcionarios locales deben enfrentar fallas de equipos, problemas de comunicación, distancias enormes y una estructura institucional en la que varias áreas intervienen antes de poder restablecer el servicio.
UN PROBLEMA QUE YA FUE ADVERTIDO
Estigarribia aseguró que desde la oficina regional ya se elevaron reiterados informes y pedidos para buscar soluciones estructurales, especialmente en los sectores donde los reconectadores presentan problemas recurrentes.
Uno de los planteamientos es analizar la reubicación de determinados equipos para reducir las dificultades operativas. Sin embargo, el propio funcionario reconoció que estos cambios requieren estudios y una reorganización de la infraestructura, procesos que pueden tomar meses.
El antecedente de otros problemas similares en la zona de Casilda vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: no se trata solamente de reparar una avería cada vez que ocurre un corte, sino de revisar si la infraestructura existente está preparada para garantizar un servicio confiable en una de las regiones más extensas y aisladas del país.
Mientras tanto, los pobladores de Carmelo Peralta siguen esperando que la energía vuelva. Y la emergencia vuelve a mostrar que, en Alto Paraguay, un desperfecto que en otra zona podría resolverse rápidamente puede convertirse en una crisis de muchas horas por las distancias, las condiciones del terreno, las comunicaciones y las limitaciones de respuesta del sistema eléctrico.














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