Cooperación Indígena-Mennonita apuesta a producción, educación y salud en el Chaco

El modelo de cooperación entre comunidades indígenas y organizaciones menonitas en el Chaco busca combinar producción, organización comunitaria y asistencia en áreas como educación y salud para generar mejores condiciones de vida y mayor autonomía económica.

Cooperación Indígena-Mennonita apuesta a producción, educación y salud en el Chaco

Así lo explicó Willy Franz, director de la Asociación de Servicios de Cooperación Indígena-Menonita (ASCIM), durante una entrevista en el programa Siglo a Siglo, emitido por RCCTV el domingo último.

Señaló que la organización trabaja desde hace más de 40 años con 18 comunidades indígenas de Boquerón, ubicadas principalmente en el entorno de Filadelfia y Loma Plata. Franz explicó que la cooperación se concentra en cuatro áreas: producción ganadera, educación, salud y acompañamiento misionero y espiritual.

PRODUCCIÓN GANADERA COMO BASE ECONÓMICA

Uno de los principales componentes del modelo es la organización de comités de producción ganadera en las comunidades. Según explicó Franz, cada comunidad dispone de tierras destinadas a la cría de ganado y, en promedio, maneja entre 1.000 y 1.200 cabezas, cuya producción de carne y leche es comercializada mediante cooperativas menonitas u otros compradores de la zona.

De acuerdo con los datos expuestos durante la entrevista, estas actividades pueden generar más de G. 800 millones al año por comunidad.

Los recursos obtenidos son administrados mediante un esquema cooperativo y distribuidos entre las familias que participan de los comités de producción. La ASCIM brinda asesoramiento en aspectos como presupuesto, créditos, administración financiera y manejo del ganado, además de acompañar la organización y planificación de la producción.

La idea, explicó Franz, es que las propias comunidades puedan administrar sus recursos y proyectar sus actividades productivas para los siguientes años.

Por su parte, Alfredo Lorenzo, líder de una comunidad Nivaclé de Yalve Sanga, relató que los ingresos generados por la producción pueden alcanzar entre G. 800 millones y G. 1.000 millones anuales, recursos que son incorporados nuevamente al presupuesto comunitario y distribuidos entre las familias integrantes del comité.

DEL GANADO A LA ALIMENTACIÓN FAMILIAR

El modelo no se limita a la producción destinada al mercado. También contempla iniciativas de autoconsumo, entre ellas huertas para producir frutas y verduras destinadas a las familias de las comunidades.

La intención es complementar los ingresos económicos con una mayor disponibilidad de alimentos producidos localmente.

Franz destacó que el acompañamiento busca que las comunidades puedan desarrollar actividades productivas de manera organizada, con participación de sus integrantes y distribución de los beneficios entre las familias.

EDUCACIÓN Y SALUD TAMBIÉN FORMAN PARTE DEL MODELO

La cooperación se extiende además a las escuelas indígenas, mediante apoyo para mejorar la infraestructura y fortalecer la formación de docentes indígenas.

En materia de salud, la ASCIM también acompaña a las comunidades mediante acciones destinadas a mejorar la atención y las condiciones sanitarias.

El cuarto componente señalado por Franz corresponde al ámbito misionero y espiritual, con congregaciones indígenas acompañadas por pastores paraguayos, menonitas y misioneros.

UN MODELO BASADO EN LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA

Más que limitarse a la asistencia económica, la ASCIM plantea un modelo basado en la organización y participación de las propias comunidades indígenas.

Franz sostuvo que el objetivo final es consolidar un esquema cooperativo y solidario en el que los integrantes trabajen conjuntamente en actividades productivas y los recursos generados sean distribuidos entre quienes forman parte de las iniciativas.

La experiencia expuesta durante Siglo a Siglo muestra así una modalidad de cooperación que busca articular producción, administración de recursos, educación, salud y acompañamiento comunitario, con la intención de fortalecer las capacidades de las comunidades indígenas del Chaco.

 

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