En una entrevista con RCC Radio, el profesor Rumildo Portillo, uno de los referentes de la movilización, describió un panorama desolador que mezcla la precariedad económica con la ineficiencia estatal. Según Portillo, los cortes constantes de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) no solo generan incomodidad, sino que representan un golpe directo al bolsillo de las familias más humildes.

«La gente trabaja tres o cuatro meses para comprarse un electrodoméstico, y la ANDE lo destruye en un segundo», denunció el docente. Heladeras, freezers y acondicionadores de aire —vitales en una zona con temperaturas extremas— terminan siendo chatarra debido a las fluctuaciones de tensión. Para el poblador de Carmelo Peralta, el servicio no es solo deficiente; es «inhumano e incomprensible».
PROMESAS ROTAS Y PRESUPUESTOS INFLADOS
La crisis estructural tiene un nombre: la falta de una subestación local. Si bien el presidente de la ANDE había prometido la construcción de esta infraestructura, el proyecto se encuentra actualmente paralizado. Portillo señaló que, según informaciones recientes, los montos presentados en el proceso de licitación fueron excesivamente altos, obligando a un nuevo llamado y postergando indefinidamente la solución de fondo.
«Si nos callamos, esto no se va a construir», advirtió el profesor, confirmando que durante la manifestación se firmará una nota oficial dirigida a la presidencia de la ANDE exigiendo el cumplimiento de las promesas y la mejora inmediata del servicio.
CRÍTICA A LA GESTIÓN: «FALTA DE CONTROL E INTERÉS»
El análisis de la ciudadanía apunta a dos frentes. Por un lado, la ejecución técnica en puntos críticos como la zona de Casilda (frente a Vallemí), donde los problemas son recurrentes. Portillo fue tajante al cuestionar la labor de las cuadrillas: «No hay una persona que coordine ni que controle. El jefe tiene que recorrer con el personal para saber si están haciendo bien su trabajo».
Por otro lado, la crítica se extiende a la clase política local. El reclamo no es solo para el ente energético, sino para el Intendente, la Gobernación y los Diputados del departamento. La percepción ciudadana es clara: existe una profunda «falta de interés» y una carencia de trabajo en equipo entre las autoridades para presionar por una solución definitiva.
La movilización de hoy no es solo un reclamo por luz; es un grito de justicia social para una región que, a pesar de su importancia estratégica, se siente abandonada a su suerte por el Estado paraguayo.














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