Weiler explicó que Médanos del Chaco es un ecosistema de dunas arenosas críticamente vulnerable. Mientras que en Asunción el promedio de lluvias supera los 1.200 milímetros anuales, en este parque apenas caen entre 300 y 400 milímetros.
Además de albergar especies en peligro de extinción, la superficie del parque actúa como una «piscina natural» que infiltra agua y recarga el acuífero Yrenda, recurso vital para la Región Occidental y para las comunidades indígenas ancestrales que habitan el territorio.
EL PELIGRO DEL PRECEDENTE Y LA FALTA DE CONSULTA
Más allá del incalculable daño ecológico que provocaría la apertura de caminos, acueductos y tránsito de maquinaria pesada en una zona tan frágil, la especialista hizo hincapié en el quiebre de la seguridad jurídica.
«Si los parques nacionales se crean por ley a perpetuidad y cada gobierno de turno busca vulnerarlos por intereses comerciales particulares, ¿cuál es la garantía del derecho a la propiedad en este país?», cuestionó la experta.
Finalmente, Weiler criticó que el Parlamento legisle a favor de grupos económicos específicos en lugar de defender el patrimonio de toda la ciudadanía. Argumentó que, por la gravedad del asunto, una decisión de esta envergadura debería someterse a una consulta popular y advirtió que ceder ante este proyecto abrirá las puertas para que en el futuro se exploten los recursos de otros santuarios naturales del país.
