El director del organismo, Darío Medina, explicó que actualmente el nivel del río presenta una tendencia a la baja, con registros de 1,67 metros en Villamontes y alrededor de 3,30 metros en la zona de Pozo Hondo. Esta situación impacta directamente en la Embocadura, donde la acumulación de sedimentos dificulta el flujo normal del caudal hacia Paraguay.
Ante este escenario, equipos técnicos ejecutan intensas tareas de descolmatación y limpieza utilizando maquinaria anfibia, con el objetivo de liberar el paso del agua.
Según Medina, estas intervenciones ya están dando resultados. “Se pudo limpiar y permitir nuevamente un flujo de mayor volumen y más continuo de agua al territorio nacional”, afirmó.
El impacto positivo se evidencia a unos cuatro kilómetros de la bocatoma, donde se registra un aumento tanto en el nivel como en el volumen del caudal, señal de que los trabajos de redireccionamiento están funcionando.
INTERVENCIONES PARA PROTEGER COMUNIDADES
En paralelo, la CNRP lleva adelante acciones en la zona de General Díaz, específicamente en el Lote 3, para mitigar los efectos de una reciente riada que puso en riesgo a la comunidad de Caciquesapo.
En ese sector, además de descomprimir el caudal con maquinaria, se logró redirigir el agua que se dispersaba por el bañado hacia el cauce principal del río, facilitando su escurrimiento natural hacia los esteros.
Medina destacó que los muros de contención existentes fueron clave para proteger a las poblaciones cercanas, mientras que las intervenciones actuales buscan prevenir nuevas situaciones de emergencia.
OBRAS VIALES Y COORDINACIÓN CON POBLADORES
Las tareas también incluyen mejoras en infraestructura vial, como la instalación de alcantarillas y trabajos en caminos entre Caciquesapo y el kilómetro 4, con el fin de evitar inundaciones y mejorar la transitabilidad.
Los trabajos se extienden además hacia la comunidad de La Verde y prevén llegar hasta el Fortín Teniente Rojas Silva, con obras de alteo, cuneteado y carga de caminos.
Finalmente, el titular de la CNRP resaltó la importancia de la coordinación con las comunidades locales. “Es fundamental escuchar a los pobladores y trabajar en conjunto para optimizar la distribución del agua en la región”, concluyó.














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