El inicio del año lectivo en el decimoséptimo departamento del país no es una cuestión de simples trámites administrativos; es una operación logística que requiere la precisión de un reloj y la resistencia de un baquiano.
El Licenciado Enrique Arias, director departamental de Educación de Alto Paraguay, confirmó en una reciente comunicación que el operativo de distribución de kits escolares ha culminado con éxito, alcanzando incluso los rincones más aislados de la región.
El cierre de la campaña de distribución tuvo lugar en una comunidad indígena cuya ubicación geográfica resume la complejidad del Chaco paraguayo. Situada a dos horas de navegación en deslizadora desde la capital departamental, Fuerte Olimpo, esta institución fue la última en recibir los materiales.
Arias explicó que el proceso se realiza mediante una alianza estratégica con la Gobernación de Alto Paraguay y otras entidades. «Cada año la operación es la misma. Hay lugares donde los camiones no pueden llegar porque no existe camino de todo tiempo.
Allí es donde la voluntad institucional se traslada al río», señaló el director. En esta ocasión, la entrega se facilitó gracias a la coordinación con la directora de la institución de la comunidad de Virgen Santísima, quien recibió los kits en el centro urbano y, con el acompañamiento de la Dirección Departamental, los trasladó vía fluvial hasta su destino final.
A nivel departamental, la matrícula actual asciende a poco más de 4.300 alumnos, de los cuales aproximadamente 1,050 pertenecen al distrito de Fuerte Olimpo. Para todos ellos, los materiales ya se encuentran en las aulas, listos para el primer timbre del año.
INFRAESTRUCTURA Y EL IMPACTO SOCIAL DE «HAMBRE CERO»
A pesar de que el departamento padece una crónica falta de asfalto —solo 65 kilómetros están pavimentados, siendo el resto terraplén vulnerable a inundaciones—, Arias destaca avances significativos en la infraestructura escolar. El director mencionó que la inversión gubernamental ha permitido la inauguración de «aulas modelo» climatizadas, un alivio necesario ante las temperaturas extremas de la zona.
Sin embargo, el pilar que parece estar transformando la dinámica escolar es el programa «Hambre Cero». Según Arias, la alimentación escolar ha dejado de ser un complemento para convertirse en un motor de asistencia y aprendizaje.
«Somos bendecidos por este programa. Hay familias en zonas muy carentes donde el plato de comida en la escuela es la mayor motivación para enviar a los hijos. Es una realidad que debemos aceptar: estudiar con hambre es casi imposible. El éxito del programa en 2025 nos da la pauta para este año», enfatizó.
BLINDAJE DE RUBROS: EL FIN DE LAS «AULAS VACÍAS»
Uno de los reclamos históricos en Alto Paraguay ha sido la inestabilidad del plantel docente. Tradicionalmente, muchos profesionales concursaban por rubros en el Chaco para luego, mediante gestiones políticas o personales, trasladarlos a zonas urbanas del país, dejando grados enteros sin maestros.
Arias fue tajante respecto a esta política bajo su administración: «Desde que asumí este compromiso, nadie puede llevarse un rubro del departamento así nada más». El director explicó que se han establecido reglas estrictas: para que un docente sea comisionado a otra zona, debe haber una reposición inmediata del rubro por parte de la dirección de destino.
No obstante, reconoció una brecha de desigualdad en el sistema nacional de méritos. «El Ministerio de Educación aplica la misma regla para todo el país, pero aquí es más difícil acumular certificados o capacitaciones que en la capital. Muchas veces, gente de afuera con más puntaje ocupa los cargos y nuestra gente se queda sin oportunidades. Es un tema complejo que seguimos gestionando», admitió.
UN INICIO DE CLASES ENTRE LA ESPERANZA Y LA INCERTIDUMBRE
Con los kits entregados, las aulas climatizadas y el sistema alimentario coordinado con los proveedores, el Alto Paraguay se declara listo. No obstante, Arias reconoció que el inicio efectivo de las clases también depende del contexto gremial nacional.
«Nosotros estamos firmes para trabajar. Nuestra prioridad son los niños; no podemos permitir que pierdan días de clase porque cualquier retraso nos afecta el doble en una zona tan difícil como la nuestra», concluyó.












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