El gerente general de Chortitzer, Florian Reimer, destacó en entrevista con RCC Radio que el algodón forma parte de la historia productiva de la cooperativa desde sus primeros años en el Chaco. Los colonos llegaron en 1927 y ya realizaron su primera cosecha de algodón en 1928, por lo que el próximo año se cumplirán 100 años de vinculación con este cultivo.

Tras atravesar períodos de auge y posteriores caídas, especialmente después de la denominada época del “oro blanco”, el algodón volvió a ganar espacio en la producción chaqueña durante los últimos años.
Actualmente, los productores asociados a la cooperativa cultivan alrededor de 13.000 hectáreas, mientras la desmotadora de Chortitzer ya acopió cerca de 30.000 toneladas de algodón en rama, equivalentes a unos 30 millones de kilos.
Uno de los puntos destacados por Reimer es la capacidad industrial instalada. La nueva desmotadora, puesta en funcionamiento hace unos tres años, tiene capacidad para procesar aproximadamente 30.000 hectáreas de algodón, lo que significa que podría triplicar la producción que actualmente maneja la cooperativa.
Además, Chortitzer no trabaja únicamente con sus asociados. Cerca del 20% del algodón acopiado actualmente proviene de productores no socios, una participación que muestra una tendencia creciente y posiciona a la cooperativa como un canal de comercialización para productores de distintas zonas del Chaco.
UN PRODUCTO CHAQUEÑO CON PRESENCIA INTERNACIONAL
La calidad de la fibra constituye otro de los puntos destacados. Reimer explicó que el algodón procesado por la cooperativa logró posicionarse en mercados internacionales, principalmente en Bangladesh, Vietnam y Tailandia, donde es utilizado por la industria textil.
Una parte menor también se destina al mercado nacional, mientras que la mayor parte de la fibra encuentra compradores en el exterior. En paralelo, la cooperativa trabaja junto con otros sectores en el impulso de una marca país para el algodón paraguayo, con participación del sector público y privado.
Pero el negocio no termina en la fibra. La semilla del algodón también representa una fuente importante de ingresos, ya que constituye un suplemento forrajero de alta calidad. Ante el crecimiento de la producción y las limitaciones del mercado nacional para absorber todo ese volumen, Chortitzer comenzó a buscar destinos internacionales y actualmente exporta parte de este producto a Arabia Saudita, donde es utilizado como alimento para ganado lechero.
EL CLIMA, UN FACTOR DETERMINANTE
El comportamiento del clima continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la expansión del cultivo en el Chaco. Reimer explicó que las lluvias tardías registradas en el último verano redujeron la superficie finalmente sembrada, ya que el algodón tiene ventanas de siembra determinadas por la disponibilidad de humedad en el suelo.
En el Chaco Central, la ventana puede extenderse hasta fines de enero, pero si las condiciones de humedad no son adecuadas, los productores deben optar por otros cultivos, como la soja.
A esto se suma que el algodón tiene costos de precosecha elevados, por lo que respetar los períodos recomendados de siembra y las indicaciones técnicas resulta fundamental para preservar la rentabilidad del productor.
Un escenario de mayores precipitaciones durante el próximo verano podría favorecer nuevamente al cultivo, aunque también puede elevar los costos de manejo, debido a que las lluvias dificultan el ingreso de maquinaria a los campos y pueden obligar a recurrir a aplicaciones aéreas.
DE LA FIBRA A UNA FUTURA INDUSTRIA TEXTIL
Para Chortitzer, el objetivo no se limita a producir y exportar algodón en rama o fibra. Reimer señaló que el rubro representa aproximadamente el 10% de la economía agropecuaria de la cooperativa y que, debido a las inversiones realizadas en infraestructura industrial, existe una apuesta de largo plazo para avanzar hacia mayores niveles de transformación.
El siguiente paso podría ser la instalación de una hilandería y, posteriormente, una industria textil. El propósito sería que una mayor parte del proceso productivo se realice en el propio Chaco, generando más empleo y valor agregado tanto para la región como para el mercado nacional.
La apuesta también se vincula con la recuperación de un cultivo que forma parte de la identidad productiva chaqueña y que, pese a los desafíos de precios, tipo de cambio, clima y costos de producción, mantiene capacidad para volver a crecer.
En el Día Mundial del Algodón, el mensaje desde el sector es de reconocimiento a los productores que sostienen el cultivo y de confianza en que, después de años difíciles, puedan llegar mejores condiciones para la actividad.
El desafío para el algodón chaqueño ya no parece limitarse a recuperar hectáreas: el objetivo es producir más, procesar más y, sobre todo, transformar más en el propio territorio.