Así lo confirmó el presidente de la Comisión, Darío Medina, quien explicó que el nivel del río se encuentra nuevamente en ascenso y que una nueva onda de crecida ya alcanzó la zona de Embocadura, por lo que se estima que en tres a cuatro días podría afectar nuevamente a Margariño.
El desborde se produjo hace seis días, cuando un muro de contención cedió en la comunidad de Margariño, obligando a cuatro familias a abandonar sus viviendas. Medina destacó que la respuesta fue inmediata gracias a una coordinación interinstitucional entre la Comisión del Pilcomayo, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), las gobernaciones de Boquerón y Presidente Hayes, y los distritos ribereños.
“Desde el día siguiente ya estuvo presente la SEN con lanchas y personal especializado, mientras que la Gobernación de Boquerón y la Comisión del Pilcomayo aportaron maquinarias, retroexcavadoras e ingenieros”, señaló.
Se construyeron nuevos muros de protección, se realizaron trabajos de entubamiento de caminos y se reforzaron accesos. Pese a la emergencia, Medina remarcó que Margariño nunca quedó aislado por tierra, gracias al correcto funcionamiento de alcantarillas y obras de drenaje.
UN RÍO IMPREDECIBLE Y CARGADO DE SEDIMENTOS
El titular de la Comisión explicó que el Pilcomayo es un río altamente impredecible, conocido como el “río migrante” o “río indomable”, debido a la enorme cantidad de sedimentos que transporta.
“El principal problema no es solo el agua, sino los sedimentos vegetales y sólidos que se acumulan forman taponamientos y obligan al río a buscar nuevos cauces, desbordando por donde encuentra menor resistencia”, explicó.
En ese contexto, se identificaron zonas críticas aguas abajo de Margariño, donde se realizaron tareas de limpieza, incluyendo el despeje total de un puente ubicado a unos 10 kilómetros de la comunidad, que retenía gran cantidad de agua y sedimentos.
MONITOREO CONSTANTE Y SISTEMA DE ALERTA TEMPRANA
Medina destacó la importancia del sistema de alerta temprana trinacional, que permite anticipar el comportamiento del río gracias a estaciones hidrométricas ubicadas en Bolivia, Argentina y Paraguay. “El agua que hoy impacta en Embocadura pasó por Villamontes unas 36 horas antes. Eso nos permite alertar con tiempo a las comunidades”, indicó.
El río Pilcomayo nace en el departamento de Potosí, Bolivia, a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, y durante el período de aguas altas, que va de diciembre a abril, arrastra enormes volúmenes de sedimentos hacia las llanuras chaqueñas.
OBRAS DE PROTECCIÓN Y MANTENIMIENTO PERMANENTE
El presidente de la Comisión recordó que zonas como Pozo Hondo hoy se encuentran mejor protegidas gracias a la reconstrucción total de muros de contención, lo que permitió evitar aislamientos prolongados como los ocurridos el año pasado.
No obstante, reconoció que el mantenimiento del río es complejo, ya que depende de procesos licitatorios y de condiciones ambientales, y muchas veces las crecidas se adelantan a los cronogramas previstos.
Actualmente, los trabajos de mantenimiento del Pilcomayo demandan una inversión cercana a los 100.000 millones de guaraníes, distribuidos en tres lotes operativos, con una ejecución aproximada del 50% en lo que va de la temporada de riadas.
PROYECTO DE EMBALSE PARA UNA SOLUCIÓN A LARGO PLAZO
Medina destacó como clave el proyecto de construcción de un gran embalse de retención de sedimentos, en la zona conocida como Agropil, a unos 100 kilómetros de Embocadura, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“El objetivo es retener sedimentos y conducir aguas más limpias río abajo, como lo hizo Argentina con el bañado La Estrella, que benefició a más de 100.000 personas”, explicó.
Aunque el estudio de factibilidad tuvo retrasos, el BID prepara un nuevo llamado internacional y ya avanza con la contratación de especialistas hidráulicos. “Sería una solución a largo plazo para dejar de pelear todos los años contra el sedimento”, concluyó.













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