Según relató Regina Stahl —concejal municipal de Filadelfia— a RCC Radio, la iniciativa nació inicialmente como una respuesta solidaria ante las vulnerabilidades de salud y provisión de alimentos que sufren muchos adultos mayores que viven solos en la comunidad.
«Empezamos en su momento vendiendo solo mbejú y tuvimos mucho éxito. Con ese dinerito pudimos cumplir el sueño de su primera excursión grupal a Lluvia de Oro. Aunque quedaba cerca, muchos nunca habían salido de su entorno; compartir y salir de casa les hace bien a todos», recordó con emoción. El éxito de actividades previas, como la recordada venta de Jopara, consolidó las bases para este nuevo evento.
EL MENÚ DE LA TRADICIÓN
Quienes asistan a la feria este miércoles podrán deleitarse con una variedad de platos tradicionales paraguayos elaborados con recetas autóctonas. La oferta gastronómica incluirá chicharrón trenzado, asadito, payagua mascada, empanadas de mandioca, mbejú y el infaltable cocido.
Sin embargo, el objetivo final del grupo apunta a un proyecto de infraestructura permanente. Los organizadores recordaron la promesa del intendente local de avanzar hacia la construcción de un hogar de día en Filadelfia. Inspirados en el modelo de cuidado del hogar público de Concepción, sueñan con un espacio propio donde reunirse, realizar manualidades, comercializar sus platos y, por, sobre todo, guarecerse.
En la memoria colectiva del club resonaron con fuerza los nombres de Doña Clara (expresidenta del grupo) y Don Chiquitín Flores, pioneros históricos en la lucha por este espacio de contención en el Chaco Central.
EL ANTÍDOTO CONTRA EL AISLAMIENTO Y LAS PANTALLAS
Por su parte, Antonia Recalde, actual presidenta de «Los Años Dorados», enfatizó el valor intangible que tiene esta feria tanto para la salud mental del grupo como para el tejido social de Filadelfia. En un mundo hiperconectado, Recalde lanzó una profunda reflexión sobre los riesgos del uso excesivo de la tecnología.
«Hoy en día corremos riesgos por culpa de los celulares; ya casi no tenemos conversaciones fluidas ni compartimos en familia. Las verdaderas recetas y técnicas no están en internet, se aprenden en la cocina de la abuela. Los adultos mayores somos el puente entre el pasado y el presente: transmitimos costumbres, canciones, emociones y el acento especial que los paraguayos le damos a nuestro idioma. Eso vale oro», reflexionó la presidenta.
Asimismo, destacó el impacto terapéutico de estas jornadas para la tercera edad: «Además de la recaudación, después de cada evento salimos rejuvenecidos. Al dejar el aislamiento, reír y compartir, nos sentimos protagonistas importantes. Es ahí donde se reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Volvemos a casa renovados sabiendo que todavía somos útiles y no olvidados».
La organización hace un llamado especial a la juventud de Filadelfia para que no acudan solo como espectadores, sino como protagonistas de un espacio de diálogo en torno a un mate o un tereré, salvaguardando una identidad cultural paraguaya que —advierten— se debilita progresivamente en las aulas y las plazas.
